miércoles, 26 de julio de 2017

Ejemplos de calidad literaria.

¡Hola! Hace ya casi un año escribí dos entradas, Sobre qué es la literatura juvenil yqué pasa con ella hoy en día y ¿Qué es el lenguaje literario?, donde hablaba, entre otros, de la preocupante falta de calidad literaria en muchos libros que se publican hoy en día. Allí, al final, dije que podía poner ejemplos de textos donde el lenguaje es especialmente brillante. Y aquí está la entrada.

Naturalmente, el lenguaje de una novela lo debemos valorar en conjunto, en la historia entera, y no solo con un par de líneas sueltas. Pero también es verdad que toda novela tiene puntos álgidos, tanto narrativos como estilísticos, y a veces los dos a la vez, puntos que podemos destacar sobre otros. A continuación os dejaré ejemplos de lo que yo considero un lenguaje bello, usado como medio pero también como fin, que consigue transmitir exactamente lo que se está desarrollando, que consigue que el lector se sumerja por completo en la historia y ame, llore, odie, pase vergüenza o melancolía. Por supuesto, esto es una clasificación subjetiva. Tengo pensado hacer más entradas con más ejemplos, y acepto sugerencias, puesto que, como es normal, no me acuerdo de cada momento de cada libro que he leído en mi vida.

Mi criterio de selección es el siguiente: fragmentos (uno, dos, tres párrafos) en prosa de libros publicados, preferiblemente novelas (aunque no me limito a ellas), donde la intención literaria sea evidente, y que tanto objetiva como subjetivamente son encomiables. Haré un pequeño comentario de por qué me parecen tan buenos, pero prefiero que los textos hablen por sí mismos, que os atrapen en sí y no por lo que yo diga de ellos.

PD: No es por hacer spam, pero de los cuatro libros que menciono tengo reseña en Goodreads, por si os interesan. Os dejaré los enlaces abajo.


·         Clarissa, de Stefan Zweig (comienzo de la novela).

“Años más tarde, cuando Clarissa se esforzaba en recordar toda su vida, le resultaba difícil encontrar un hilo conductor. Había vastas superficies de formas imprecisas que parecían cubiertas por la arena; el propio tiempo planeaba sobre ellas, indefinido como las nubes y carente de cualquier dimensión. Mientras que apenas podía rendir cuenta de años enteros, algunas semanas, incluso días y horas, aún le colmaban el alma y la memoria como si hubieran transcurrido el día anterior. A veces, al evocar su vida, se sentía como si solo hubiera participado activamente en una pequeña parte de ella, y hubiera vivido el resto sumida en el cansancio o empujada por el vacío sentido del deber”.

(Lo siento, no he encontrado el texto original en alemán. Esto es una traducción de Marina Bornas Montaña).
La elegancia de Zweig al escoger los recursos adecuados en el momento adecuado siempre me fascinará. Qué elegancia la comparación de la memoria como ese desierto cubierto por la arena para luego mencionar lo indefinido de las nubes; tierra-cielo, una contraposición, ¿o no? Tanto la arena como las nubes se escapan de nuestros dedos, que es la imagen que nos quiere transmitir sobre los recuerdos de Clarissa: no tienen límites, no tienen una forma clara, se le escapan porque apenas tienen consistencia para ella.

·         A Game of Thrones o Juego de tronos, de George R. R. Martin (monólogo del maestre Aemon hablando con Jon Snow sobre la contraposición del deber y el amar).

Original:
“What is honor compared to a woman’s love? What is duty against the feel of a newborn son in your arms… or the memory of a brother’s smile? Wind and words. Wind and words. We are only human, and the gods have fashioned us with love. That is our great glory, and our great tragedy.”

En español:
“¿Qué es el honor comparado con el amor de una mujer? ¿Qué es el deber al lado del calor de un hijo recién nacido en tus brazos… o el recuerdo de la sonrisa de un hermano? Viento y palabras. Viento y palabras. Solo somos humanos, y los dioses nos han creado para amar. Esa es nuestra gran hazaña, y nuestra gran tragedia”.

Este fragmento (cuya traducción al español es mía, quizá en el libro sea un poco distinta) tiene una cadencia en su lengua original tan hermosa que da pena perderla. Pero, a pesar de ello, usando la pregunta retórica, la enumeración y la repetición (ese «Wind and words. Wind and words») consiguen llegar, junto con el mensaje, a lo más profundo del corazón del lector. Y es que el maestre Aemon tiene toda la razón: el deber no es nada comparado con el amor, y los humanos, por suerte o por desgracia, somos irracionales y preferimos el amor.

·         Vous n’aurez pas ma haine o No tendréis mi odio, de Antoine Leiris (carta recogida en el libro del mismo título, dirigida a los terroristas que, entre otros, mataron a su mujer en los atentados de París el 14 de noviembre de 2015).

Original:
“Vendredi soir vous avez volé la vie d’un être d’exception, l’amour de ma vie, la mère de mon fils mais vous n’aurez pas ma haine. Je ne sais pas qui vous êtes et je ne veux pas le savoir, vous êtes des âmes mortes. Si ce Dieu pour lequel vous tuez aveuglément nous a fait à son image, chaque balle dans le corps de ma femme aura été une blessure dans son coeur. (…)
Nous sommes deux, mon fils et moi, mais nous sommes plus fort que toutes les armées du monde. Je n’ai d’ailleurs pas plus de temps à vous consacrer, je dois rejoindre Melvil qui se réveille de sa sieste. Il a 17 mois à peine, il va manger son goûter comme tous les jours, puis nous allons jouer comme tous les jours et toute sa vie ce petit garçon vous fera l’affront d’être heureux et libre. Car non, vous n’aurez pas sa haine non plus.”

En español:
“El viernes por la noche le robasteis la vida a un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero no tendréis mi odio. No sé quiénes sois ni quiero saberlo, sois almas muertas. Si ese Dios en cuyo nombre matáis ciegamente nos ha hecho a su imagen y semejanza, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá provocado una herida en Su corazón. (…)
Solo somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. De hecho, ya no tengo más tiempo que dedicaros, debo reunirme con Melvil, que empieza a despertar de la siesta. Apenas tiene diecisiete meses, se tomará la merienda como todos los días, luego jugaremos como todos los días, y a lo largo de toda su vida ese niño os hará la afrenta de ser feliz y libre. Porque no, tampoco tendréis su odio.”

Fijaos en cómo Antoine Leiris vuelca su dolor en palabras: una primera frase lapidaria y certera, sin tapujos, sin florituras. Un vocabulario sencillo, una sintaxis sencilla, nada aquí exige un alto nivel lingüístico. Es en cómo se dirige a los asesinos de su mujer con una intención clarísima, en cómo la describe a ella, cada atributo más impactante que el anterior (ser excepcional, amor de su vida, madre de su hijo). En cómo habla de la incomprensión de que actúen en nombre de Dios si han cometido tal barbaridad. En cómo habla del vínculo con su hijo y de la férrea determinación de que la vida sigue con esas actividades nimias (la siesta, la merienda, el juego). Os dejo el enlace directo a la carta completa aquí.

·         El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra (primer capítulo de la novela)

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las demás noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto de ella concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mismo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de «Quijada» o «Quesada», que en esto hay alguna diferencia en los autores que de este caso escriben, aunque por conjeturas verisímiles se deja entender que se llamaba «Quijana». Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración de él no se salga un punto de la verdad”.

Este es probablemente uno de los comienzos más conocidos de la literatura universal, y con razón. Mirad cómo decide Cervantes comenzar su obra magna: con una descripción, tal cual, de su protagonista, que al fin y al cabo es el motivo de toda la historia. En este primer párrafo consigue un retrato excelente de una figura social típica de la época: la de un hidalgo venido a menos, que vive de la renta, que apenas conserva su título y poco más. Primero con la mención de sus armas (la lanza, la adarga, el rocín) nos remonta a la época de los caballeros y las doncellas, de forma que ya se ve por dónde van a ir los tiros; luego, con la enumeración de su comida y sus ropas, nos damos cuenta del valor de la apariencia y del nivel de vida que tiene. Una vez dicho que a), es un hidalgo de los "clásicos", y b), es pobre, entonces va a al servicio y su familia, su propia edad, y solo hacia el final su apariencia física un poco ridícula: enjuto, flaco, nervudo. La manera en que ordena Cervantes los elementos que definen al Quijote es impresionante; incluso antes de que lo describa a él, ya sabemos cómo es por lo que le rodea. Mezcla elementos descriptivos (su físico) con sus aficiones (la caza) con un punto cómico. Logra una cadencia, un ritmo casi melódico con sus enumeraciones (leedlo en voz alta, para que se recita). ¿Cómo presentar a un personaje en una novela? Pues así. Así. Y eso sin añadir el final que apela a los libros de caballerías y le da un aire de leyenda.


Esto es literatura, chicos. Esto es el arte por el que hemos vivido, amado, comprendido y sonreído durante siglos. No quiero que esta entrada se alargue demasiado, así que eso es todo por hoy. Pero pienso hacer más. Si os interesa, claro.

Enlaces a las reseñas de Goodreads:

sábado, 15 de julio de 2017

Crítica de "Wonder Woman".

   Buenos días, lectores.
   Hoy por fin os traigo algo que hace mucho que no hago: una crítica cinematográfica. De una de las películas más esperadas del verano, Wonder Woman. Ha recibido críticas mixtas, pero sobre todo positivas, algunas incluso muy positivas. La ponen como la mejor cinta de DC de los últimos años, a la altura de Marvel.

   Lo primero, quiero aclarar por qué voy a hacer una crítica de esta película. Es muy sencillo: por un lado, yo no soy fan de los cómics, y menos de superhéroes. He visto algunas películas de Marvel (Iron Man, Los vengadores, Capitán América...) y las típicas del género (Spiderman, la trilogía de Batman de Christopher Nolan, etc). Como género me es indiferente, pero si la película es buena, me gusta. Iron Man me gustó muchísimo, de hecho. Por otro lado, Wonder Woman es especial. ¿Por qué? Pues porque por fin una mujer es la protagonista indiscutible. Por fin hay una heroína con su propia película. Y se puede hablar de la visibilización de la mujer en el cine, aún más cuando la directora también es una mujer (Patty Jenkins) y el papel de Wonder Woman es un rol asignado normalmente a los hombres. O sea, que voy a hablar de la película en sí y luego de la película desde un punto de vista feminista-social.


   Lo primero es lo primero: en resumen, ¿qué me ha parecido? Pues, sinceramente, me ha parecido del montón. Una peli de superhéroes actual al más puro estilo americano, con escenas de acción vistosas, una cantidad abusiva de efectos digitales, un guion entretenido y personajes que intentan salirse del estereotipo pero caen en rasgos esquemáticos. En fin, podría decirse aquello de nada nuevo bajo el sol; la diferencia está en que sí que hay algo nuevo bajo el sol, y es, como ya he dicho, el protagonismo femenino absoluto.

   Con eso dicho, vamos a analizarla por partes.

   En cuanto a guion, he leído y visto por ahí que está genial. Pues no. El guion aporta poca originalidad. Sí, es una película entretenida, muy palomitera. No aburre en ningún momento, lo cual es imprescindible en una peli de acción. Tiene momentos logrados; la mitología de la que nace la historia de Wonder Woman no está mal (el mundo de las amazonas mola), algunas escenas bien construidas (la ya famosa escena de las trincheras tiene fuerza, sí, logra emocionar). Pero no deja de seguir un esquema clásico y manido: héroe que no sabe lo especial y único que es; pez fuera del agua y choque con la realidad; interés amoroso que le ayuda a desenvolverse en ese mundo, etcétera, etcétera. Intenta sorprender con un cabeza de turco que medio se ve venir, medio no.

   Si hay algo que me fastidia especialmente del guion es lo siguiente: uno de los mensajes más importantes de la película, aparte del antibelicismo, es que los seres humanos no somos buenos ni malos, que podemos elegir, que somos culpables de los crímenes más horribles y al mismo tiempo de maravillas. Es decir, un mensaje antimaniqueísta que puede sonar repetitivo pero es muy necesario y adecuado. Pues resulta que en la película hay una guerra, la Primera Guerra Mundial. ¿De qué bando creéis que lucha Wonder Woman? ¿Quiénes son los buenos, los ingleses y americanos o los alemanes? Pues sí: los alemanes no solo son malos, es que son poco menos que el demonio con ese plan que no voy a desvelar, la doctora Veneno y blablabla. Mirad, entiendo que los nazis hayan calado en nuestra sociedad y son algo así como la personificación del mal. Pero el mundo no es así de sencillo. Siempre los nazis los horribles y los americanos, ingleses y franceses como los héroes de la guerra. No. Pero, ojo, es que en esta película ni siquiera estamos hablando de Hitler y el nazismo. Estamos hablando de la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra; y en Wonder Woman los alemanes son malos, malísimos. Steve (Chris Pine) diciendo que el ser humano no es blanco ni negro, y un minuto después, ¡pum, pum!, ¡muerte a los alemanes!
    A ver, no es que sea algo especialmente cantoso. Es simplemente un cliché más grande que una catedral y que no encaja nada con la moraleja de la película. Yo es que me canso mucho de esa visión americana de las cosas, donde los bandos están clarísimos, los personajes son ingleses pero el secundario más importante es estadounidense. Se huele el afán de EE.UU. como el obligo del mundo, eh. Un poco solo.

   Hablemos de la acción, de la trama. La película tiene secuencias memorables, que mantienen en vilo al espectador y cumplen su función. Se logra un equilibrio entre las escenas trepidantes y otras más humanas, donde se vislumbra el carácter de los personajes. Si bien podemos comparar muy fácilmente el argumento con la película Capitán América (2011), pues tiene varios puntos en común (héroe humilde, guerra, escudo que lo aguanta todo, interés amoroso que también lucha en la guerra...), la película no se estanca y logra cierta frescura. Además, la fotografía está bien y realza los movimientos poco creíbles y geniales de Wonder Woman, con cámara lenta estilo Zack Snyder que no desentona. La única escena de acción que me ha hecho poner los ojos en blanco es la final, con rayos y centellas, porque ¿qué es una película de superhéroes sin un rayo azul que surca el cielo? Ya lo hemos visto en Capitán América, Los vengadores, Iron Man, Thor... y aquí igual.

   Una última crítica es, como ya he mencionado, el abuso de efectos digitales. No acabo de entender por qué últimamente en todas las películas se sobrecarga todo de CGI. En ese sentido, Wonder Woman puede cansar (visualmente) al comienzo, con esa isla de las amazonas más falsa que un billete de 3€, y con la lucha final.

   La dirección y dirección de actores, bien. Gal Gadot brilla como una mujer fuerte aunque inocente, Chris Pine también cumple con su papel, al igual que los más secundarios.

   Conclusión: como película le pongo un 5/10. ¿La mejor película de DC últimamente? Pues mira, no lo sé porque no he visto otras de DC. ¿A la altura de Marvel? Pues sí, yo diría que sí.

   Ahora, hablemos de lo que significa la película, y no tanto lo que es.
   Lo que significa Wonder Woman es que una mujer puede ser la protagonista de una película de acción, de superhéroes, igual que lo pueden ser los hombres. Que una mujer puede luchar y a la vez ser humana y no una máquina insensible; que su cuerpo puede no estar sexualizado. En esto último se podrían haber esforzado un poco más, también he de decirlo. Gal Gadot es una actriz guapísima, arrebatadora, y reiteradas veces los personajes (secundarios especialmente) hacen comentarios de su belleza física. Sin embargo, Wonder Woman sale airosa de estos comentarios ignorándolos o contraatacándolos.

Hola, soy Wonder Woman y te recuerdo que nunca vas a ser tan guapa como yo. Pero bueno, molo mucho, así que seguro que me lo perdonas.

   También me ha gustado la visión algo irónica de mansplaining (eso de que los hombres siempre nos tienen que explicar las cosas porque somos mujeres, pobrecitas, que sabemos menos que Jon Snow en Canción de hielo y fuego). Los momentos en los que Steve intenta impedir que Diana haga algo porque es peligroso o porque es "tarea de hombres", ella le sonríe y lo hace igualmente. Eso me ha gustado, me ha gustado mucho. Es verdad que se trata de detalles, porque en otros sentidos no hay ninguna novedad: que la chica tenga que ser súper atractiva sí o sí, que su traje casualmente sea más sexy que Scarlett Johansson (¿os imagináis al Capitán América en calzoncillos en medio de una batalla?), que tenga que tener un interés amoroso...

Steve (Chris Pine) y Diana/Wonder Woman (Gal Gadot), la parejita de guapos que no podía faltar en una peli de Hollywood.
   Pero bueno, son cosas que en ocasiones también vemos en otras películas de superhéroes. Lo más importante es que una película comercial y de acción también puede estar protagonizada por una mujer y dirigida por una mujer sin que por ello cambie gran cosa. ¿Es Wonder Woman feminista? A ver, yo no diría tanto. ¿Ayuda a romper clichés? Sí, ayuda. Ayuda y bastante.

Wonder Woman demostrando al mundo que ella también puede hacer una peli de superhéroes.

   Así que si os gustan los superhéroes, si os gustan las películas con un ritmo trepidante, si os gusta la visibilización de la mujer en el cine, id a verla. No es una obra maestra, ni siquiera es una película buena. Pero en fin, pocas lo son. Y necesitamos mujeres en todas partes, no solo en los Oscar.

   PD: el doblaje al español es bastante malo. Os recomiendo mucho más la versión original.

   ¡Un saludo y feliz verano!

lunes, 3 de julio de 2017

¡He terminado mi novela! #ProyectoCat

Hola a todos. Hoy os escribo para anunciar que, después de siete meses y medio, he terminado mi quinta novela, a la que había llamado Proyecto Cat (en Twitter con el hashtag #ProyectoCat). Hablé de ella por primera vez en esta entrada. Estoy muy emocionada, como siempre que acabo una novela, pero además hay dos aspectos importantes acerca de esta. Bueno, tres.

Lo primero es que, como ya dije cuando acabé Lavinia es libertad, he conseguido por fin un hábito de escritura (lo expliqué aquí). Desde finales de 2015 me propuse escribir todos los días, aunque esté cansada o no tenga inspiración, aunque crea que estoy escribiendo un churro: el caso es hacerlo con regularidad. Pues Proyecto Cat lo empecé el 20 de noviembre y terminé ayer, 2 de julio. Tiene 171.000 palabras, 418 páginas en Word (lo de las páginas, de todas formas, depende del tamaño de la letra, del interlineado...). Sí, es un novelón (en extensión, jé). Pero lo que más me sorprende es que he llegado a una media de más de 700 palabras al día, lo cual para mí es una locura. De media. O sea, que en la práctica he escrito unas 1.000 al día, porque en febrero estuve un par de semanas sin escribir. He sido un poco más inconstante que con Lavinia es libertad, pero he escrito mucho más. Y espero que mejor, pero eso ahora mismo no lo puedo saber.

Lo segundo es que, como ya he dicho, tiene 171.000 palabras. Es mi novela más larga con diferencia; la sigue mi segunda novela, con 125.000. Tiene un ritmo lento, porque me centro en el desarrollo psicológico de la protagonista, Catalina, y no tanto en la acción.

Y lo tercero es que Proyecto Cat ha sido un auténtico bote salvavidas. El arte cura, chicos, porque yo he tenido un año complicado y este es el resultado. La literatura cura. Claro que tenía ya planificada la historia al detalle, que me hacía mucha ilusión... pero eso casi siempre lo tengo. Soy consciente de que la he escrito, digamos, a borbotones, y que me tocará una corrección exhaustiva. Pero lo cierto es que nunca había sido tan productiva en mi vida, y además con un resultado con el que, en principio, estoy satisfecha.
También he de decir que los últimos dos años estoy leyendo más y mejor, notablemente mejor. Estoy leyendo variado. Antes me limitaba a literatura juvenil y a algún clásico, pero ahora estoy probando nuevos géneros (biografías, no ficción en general, contemporánea extranjera...), libros que pensaba que no eran mi estilo, y mi capacidad de (auto)crítica ha aumentado considerablemente, así como ideas para nuevas historias. Leer mucho no te convierte en buen escritor, pero para ser un buen escritor tienes haber leído mucho y variado. Todo esto lo digo porque, hablando con muchos de vosotros, sé que nos solemos encontrar con los mismos problemas: falta de inspiración, falta de constancia, falta de tiempo, bloqueos. Y yo, después de tres novelas sin orden, planificadas pero no en profundidad, escribiendo cuando me salía de las narices, por fin he consolidado un sistema que me funciona bien. Os lo recomiendo porque el resultado, además, es muy gratificante.

¿Qué haré con esta historia? Bien, lo primero, como he dicho, una primera corrección, sobre todo estilística (repeticiones, faltas gramaticales y ortográficas) y de coherencia general (de tiempo, espacio, nombres...). Cuando acabe esa primera corrección, la dejaré en reposo,  o, como decíamos en el curso de escritura Piratas de tinta, en barbecho. Necesito hacer la corrección "seria" de Lavinia es libertad después de un año sin tocarla y dejársela a lectores cero. Si todo sale bien, la presentaré a un concurso (no puedo decir cuál). Y en septiembre volveré a esta, haré una segunda corrección algo más profunda, se la dejaré a alguien y luego, barbecho un año o nueve meses. Creo que es el mejor método para detectar errores y conseguir cierto distanciamiento.

Si queréis leer algo de esta novela, a la derecha del blog hay un gadget con etiquetas; si pincháis en la de Proyecto Cat os saldrán los fragmentos que he ido colgando a lo largo de los meses. A lo mejor colgaré más en un futuro.

¿Qué haré a partir de ahora? Bueno, tengo muchas ideas para nuevas historias, pero he de admitir que ninguna está desarrollada. Tengo mis sospechas sobre cuál será la siguiente, pero ni siquiera lo sé. Voy a estar unos meses muy centrada en las que ya tengo escritas, así que os avisaré cuando comience una nueva; probablemente hasta finales de año nada. Pero nunca se sabe... a lo mejor retomo mis relatos, que hace mucho que no escribo.

En fin, poco más. No sé si me he dejado algo en el tintero, espero que no. Muchísimas gracias a todos los que me animáis por aquí: es precioso que personas que nunca me hayan visto ni oído mi voz tengan un interés genuino por mis escritos (especialmente debo nombrar a Edurne, a Aida, a Dina, a Marina y a Adol). De verdad, es una emoción enorme. Y a los que sí os conozco también os doy las gracias, eh. Y os repito que si yo he podido, vosotros también. Y que si me necesitáis, aquí estoy.

También os recuerdo que cada vez estoy más activa en Twitter y en Goodreads. Esta última es una red social maravillosa para lectores, yo estoy encantada. También os agradezco el interés que últimamente despiertan mis reseñas allí. Me anima mucho a seguir haciéndolas.

Un abrazo,
Laura TvdB.