miércoles, 29 de octubre de 2014

Promocionando a... Fuera del museo

¡Hola! Hoy no voy a colgar ningún escrito. De hecho, vengo a promocionar un grupo que ha contactado conmigo para darse a conocer.

Fuera del museo es el nombre de un canal de youtube que han creado seis jóvenes para, como dicen ellos, redescubrir el arte en todas sus facetas. Los conocí gracias a twitter y vi su primer vídeo, que me encantó. Ahora han publicado el segundo y me ha gustado incluso más. Así que os pongo lo que me han enviado, porque de verdad pienso que merece la pena conocerlos.

   "Somos seis jóvenes dispuestos a cambiar el mundo. A cada uno nos gusta, nos apasiona el arte; algunos queremos dedicarnos totalmente a él, hasta profesionalmente, y otros valoramos su importancia y queremos darlo a conocer.
   Parece que el arte y la cultura están olvidados; que ya nadie les da importancia, que no es algo para jóvenes, que es aburrido, que es incomprensible. Los museos son para los turistas y para los frikis; la música clásica es algo de no se sabe qué siglo; la literatura es esa asignatura aburrida que se tiene que estudiar obligatoriamente en el colegio; la danza es un sueño imposible, la cinematografía es para Hollywood.
   Lo que pretendemos es demostrar a todos los que piensen así que esos prejuicios no son más que lo dicho: prejuicios. Porque el arte es maravilloso. El arte nos enseña a amar, a comprender, a no conformarnos, a luchar, a no perder la esperanza, a enriquecernos en todos los aspectos, a valorar cada detalle hermoso de la vida.
   El arte es enormemente sencillo y complejo a la vez.
   El arte no está solo en los museos. Está en la calle, se respira en el aire, se disfruta en casa, se comparte con los amigos. Es una manera de sentir y hacer sentir, de emocionarse y emocionar a otros. De vivir más intensamente la vida.
   Ese es nuestro propósito. Tener el arte como una forma de vida.
   Tenemos un canal de Youtube en el que hemos colgado nuestro primer vídeo y también tenemos cuenta de Twitter: @fueradelmuseo.
   Esperamos que os guste y que os animéis a aprender y difundir el arte.

Fuera del museo:
Nacho, Dani, Belén, Bea, Álvaro y Lucía"

Sabéis que esto no lo he hecho nunca, así que si digo que me han gustado, es que me han gustado de verdad. ¡Mucha suerte, Fuera del museo!

Laura TvdB

PD: Se me olvidaba. Os pongo el enlace a sus dos vídeos (por ahora):


sábado, 25 de octubre de 2014

Lavinia es libertad

   Los cascos se hundían en la arena de la playa, así que apenas hacían ruido. No veía un alma; sola, como llevaba siendo costumbre desde hacía meses. Estaba sola, sola con Nisha y con el mar.
   Respiró profundamente. Jamás había estado tan cerca del mar, y ahora que estaba allí le parecía un sueño, una imagen, una pintura tal vez. Hizo parar a Nisha, desmontó y tuvo unas ganas enormes de quitarse las botas. No obstante, supo que si lo hacía ya no sería capaz de resistir la tentación de descansar, refrescarse y comer. Y no podía, no podía retrasarse más.
   Y sin embargo...
   Cerró los ojos y aguzó el oído. Escuchó el susurro de las olas que formaban penachos de espuma nívea y rompían perfumando de sal y magia el aire. La arena también susurraba, pero de una manera más discreta, más tenue. Lavinia respiró tanta paz, tanta paz... una paz que no había sentido jamás. La playa estaba en calma, el mar estaba en calma, el mundo estaba en calma. Y la calma era paz, era susurro y silencio y serenidad y sosiego.
Por un momento Lavinia soñó despierta, e intentó volver a la realidad, pero ¿qué realidad? Suspiró y volvió a montar, e instó a su yegua para que reemprendiera el trote. Una brisa salina revolvió su pelo y de pronto se sintió horriblemente débil y exhausta. Estaba agotada, agotada de tener que cabalgar y cabalgar y cabalgar. Y llevaba meses buscando, riendo, llorando, soñando, y no encontraba nada ni nadie. No lo encontraba a él.
Las lágrimas se quedaron enganchadas en el rabillo de sus ojos, negros como la noche más oscura, y Lavinia sacudió la cabeza y volvió a mirar al mar antes de acelerar la marcha.
Mientras oía el sonido amortiguado de los cascos, las olas, las gaviotas, la soledad; mientras oía todo eso, pensaba.
Pensaba en la inmensidad del océano y el brillo de la arena; pensaba en la sonrisa rota de Diego y sus ojos transparentes llenos de honestidad; pensaba en las carcajadas de Guillermo, su mueca de picardía; pensaba en Nisha, pobre y afortunada Nisha, su única compañera de viaje; pensaba en sí misma, en su carácter antaño melancólico y ahora indómito, su determinación obcecada que, en realidad, no iba a ninguna parte.
Y mientras pensaba, cabalgaba, y los recuerdos se sucedían en láminas de nostalgia, y tanto venían y se quedaban a su lado como desaparecían con el viento. La vida de Lavinia pasó ante sus ojos mientras recorría la playa, con una inmensa suavidad y una inmensa tristeza sonriente que le saludaba como un espíritu invisible.
Y recordó los cordeles de sus vestidos, las reverencias al rey, las discusiones en la cena, el arpa en su habitación, y recordó el miedo a irse y no volver, la primera jornada de viaje, el primer objetivo, el único objetivo. Volvió a oler la hierba húmeda, la tierra mojada, el perfume de la vela, volvió a ver el rojo de las hojas secas, los sombreros de esparto de los campesinos, los conejos que corrían por el campo. Volvió a oír las campanas en aquella aldea, el laúd de ese juglar.
Y mientras pensaba, cabalgaba. Le dolía la espalda, el trasero, las manos firmemente agarradas a las riendas. Pero el viento lo curaba. Alzó la cabeza, miró al frente, sintió que una sonrisa afloraba en su rostro inevitable, esperanzadora.
Y mientras corría, sintió que lo que más valoraba de todo, de absolutamente todo lo que había vivido, era ponerse de pie sobre los estribos y gritar, desgañitarse, reír a carcajdas, llorar con gritos de espanto. Cabalgar, y volar, e ir a donde quisiera y necesitara, y sentir la humedad y el salitre en su rostro, la aridez de la llanura en su garganta, el agua fresca del arroyo en sus mejillas.
Lavinia adoraba la libertad.

Laura TvdB, 23-25 de octubre de 2014.

viernes, 3 de octubre de 2014

Desde arriba


A veces pienso que el mundo es mejor de lo que es.
Y sueño.
Tonta de mí.
Mi mente bate las alas
(¿dónde habían estado?), 
y sube poco a poco,
poco a poco,
y me elevo, me elevo, me elevo,
subo hasta arriba
y con la punta de mis dedos
toco el cielo.

Pienso que no hay mentira,
ni corrupción, ni egoísmo,
ni lenguas bífidas ni ojos helados,
ni sueños rotos que se pierden
en lágrimas que caen al suelo
inadvertidas.

Desde arriba todo se ve
pequeño, grande, lejano,
desde arriba me siento optimista,
colorida, inspirada.

Y mientras siento que mis alas se evaporan
y caigo en picado,
grito y lloro;
y recuerdo todo lo hermoso que he visto desde arriba
para, pese a todo lo que vea abajo,
poder admirar la fragilidad
de mi vida.

Laura TvdB, 3 de octubre de 2014.