lunes, 14 de octubre de 2013

Madrid es otoño.

¡Buenas! Este año estoy especialmente enamorada del otoño y de mi ciudad. Así que espero que os guste el relato a los madrileños, y los que no lo sois, que os lo imaginéis bien.

Madrid es otoño

Madrid es en otoño una ventisca de hojas secas, aire gélido y calles mojadas. Es un aliento frío, helador, que hace resucitar los abrigos y las gabardinas de los armarios. Es un alma mágica que se pasea por las calles céntricas de la ciudad.
El otoño en Madrid es un reguero de belleza que desnuda a los árboles débiles y fortifica a los sanos, dándoles más verde, más amarillo. La lluvia, cuando cae sobre la ciudad, crea una suave cortina que oscurece los suelos de baldosas grises, el asfalto de las calles y avenidas; la lluvia es templada, tibia, y no cae ni fuerte ni flojo. Cuando la lluvia cesa, un tímido sol se asoma entre las nubes plomizas, iluminando como espejos las tejas de los edificios, el césped, los carteles, las fachadas, las rejas de los balcones.
Los charcos obligan a pasear zigzagueando.
Los coches salpican las aceras con un ruido amortiguado de goma empapada. Las luces rojas y blancas del tráfico resplandecen en el ambiente oscuro pero curiosamente luminoso.
Los viandantes, con la cabeza cubierta como buenamente pueden, corren a resguardarse de la llovizna. Muchos turistas miran al cielo encapotado, desilusionados. Los madrileños entran en los bares y en las casas para secarse.

Yo camino por los charcos, pisándolos todos con mis botas de goma, chapoteando todo lo posible, calándome entera. Miro al cielo, y veo nubes y árboles; miro a un lado, y veo un espléndido Parque del Retiro animándome a que entre, que entre, que entre y me deje hipnotizar por la magia otoñal. Miro a otro lado y veo los coches pasar. Miro al suelo y veo cómo piso las hojas secas.
Miro al frente y doy un paso, otro, otro más, corriendo, respirando la brisa fresca, la humedad, el aroma de las hojas mustias, del césped recién cortado, ajustándome la gabardina, tirando el paraguas al suelo, riendo sin poderlo evitar, abriendo los brazos, soñando.


Te quiero, Madrid. Te quiero, otoño.

Laura TvdB, 14 de octubre de 2013.

3 comentarios:

  1. No podrías haber escrito un relato más otoñal. xD A lo mejor, en lugar de hacerlo tan descriptivo, podrías haber hecho un pequeño fragmento inventado donde interactuasen varios personajes anónimos en ese escenario otoñal y lluvioso.
    Me ha gustado, de todas formas. :)

    P.D.: Te he visto una pequeña errata que se te ha pasado desapercibida: has puesto "La lluvia, cuando cae sobra la ciudad" Es "sobre". xD Un pequeño despiste.
    Saludos. :)

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  2. Yo en cambio lo veo un retrato de cómo se ve Madrid en estas fechas. En Murcia el otoño es más frío corre más el viento y las heladas nocturnas son muy nocivas.

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  3. ¡Bonito relato otoñal! Cada estación tiene algo inspirador que nos ayuda a crear textos como este que nos has regalado.

    Un besazo,
    Abel Jara Romero

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