miércoles, 28 de agosto de 2013

Novedades sobre "Flor de lis".

POR FIN puedo contaros algo más de la novela que llevo escribiendo ya casi dos años, Flor de lis. Muchos no sabréis ni siquiera que existe, porque he ido tan lenta y atascándome tanto que... en fin.

Pero puedo anunciar eufóricamente que he llegado a la mitad. Sí, sí, voy por el ecuador de mi novela. Normalmente estas cosas no las pongo en mi blog, pero a mí me parece muy especial, porque es la novela más difícil que he escrito hasta el momento, la que más trabajada está (trama, calidad literaria, personajes...) y los personajes son los que más me gustan del mundo mundial.
Además, a la mitad (es decir, ahora) es el momento más crítico de toda la novela. Da un cambio de ciento ochenta grados.

No es que lleve demasiado: 50.000 palabras. Pero estoy muy orgullosa de no haberlo dejado, de no haber empezado otra novela dejando esta en el cajón. La voy a terminar, y espero no tardar otros dos años. Voy a ponerme a ello ya mismo.

Nada más. ¿O sí? Os dejo un par de citas que he sacado en lo que llevo de la novela, para que vayáis haciéndoos a la idea de cómo es:

 «Destruyendo tus sueños, te destruyen a ti».

«Vivimos de nuestros recuerdos. Morimos de nuestras desgracias».

«Los sentimientos hay que expresarlos, porque si no se pudren dentro».

«(...) --Así, no hay quien te lea los ojos--dijo.
Creí haber oído mal.
--¿Perdón?
--Tus ojos. Son mágicos—musitó. Sentí su mirada en la mía, buceando»

«Mis labios dejaron escapar una rápida súplica desesperada:
--No te vayas.
Una solitaria lágrima viajó por mi mejilla y cayó al suelo»

No os diré quién lo dice, ni quién narra la historia (iba a ser Gabriel, pero al final no lo he hecho así... al menos no del todo). Pero espero que esto poco que os he enseñado os haya gustado.


EDITADO: Os voy a resumir todo lo que pueda de mi novela aquí, en esta entrada, y lo voy a ir actualizando según avance.

Flor de lis será una novela única, sin continuación. Es la cuarta novela que escribo. La llevo pensando desde hace muchos años ya, y los personajes son muy especiales para mí: el protagonista se llama Gabriel, y la coprotagonista, una chica que se llama Lis. Y no es casualidad que tenga que ver con el título.

-Sinopsis
Lis es arrogante e indomable: una traficante ilegal que nunca se reprocha las cosas. Lo hace por supervivencia, sin compasión, sin remordimientos. Gabriel piensa que es una chica despiadada e insensible, que no tiene corazón, y tiene razón, pero sólo en una parte. La chica tiene un pasado oscuro, muy oscuro.
Todo relacionado con una simple flor.
Una flor de lis.

-Tendrá unas 105.000 palabras, y llevo unas 100.000 (última actualización: 31/03/2015). Estoy a punto de terminarla.

-Tendrá citas. La novela tiene cuatro partes, y cada una irá con una cita. Las siguientes, de hecho:

1. Primera parte: "Todos tenemos un secreto guardado bajo llave en el ático del alma". Carlos Ruiz Zafón, Marina.
2. Segunda parte: "Sólo podemos ver bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos". Antoine de Saint-Exupéry, El Principito.
3. Tercera parte: "A quien dices tu secreto, das tu libertad". Fernando de Rojas, La Celestina.
4. (Para la cuarta parte aún no he encontrado la cita adecuada)

-El género es dramático, romántico y fantástico. Tiene acción, amistad, romance y drama; de todo un poco, pero me centro, sobre todo, en la evolución psicológica de los personajes.

viernes, 23 de agosto de 2013

Crítica: "La felicidad es un té contigo".

Bueno, pues eso. Me he leído un libro que me parece interesante de opinar.

Se titula La felicidad es un té contigo, y está escrito por Mamen Sánchez.



La novela es una comedia romántica con toques de misterio y policiacos, y también tiene algún punto dramático. Me la recomendó una amiga mía, diciendo que lo que más le había sorprendido era la calidad literaria. Pero muchas más cosas me sorprendieron en el libro.

Primero, un resumen hecho por mí:

Atticus Crafstman es el hijo de un rico empresario inglés. Tiene la vida hecha y cree que es feliz. Sin embargo, por órdenes de su padre, debe viajar a Madrid para cerrar una revista. Y eso conlleva a despedir a sus cinco trabajadoras: Berta, Asunción, Gaby, María y, sobre todo, Soleá.
A partir de entonces nada volverá a ser lo mismo para nadie: ni para la familia Craftsman, ni para las cinco empleadas de la revista, ni para el policía que investigará un caso extraño que tiene todo que ver con ellas.


La novela está bien escrita. Un tono positivo, alegre y atrevido, con mucho desparpajo y mucha gracia. Las descripciones, acertadas, tanto del ambiente como de los personajes. La trama engancha y está muy bien pensada, saltando a menudo en el tiempo con acierto para ayudar a entender la historia. Cuando la leí, pensé que era una novela idealizada y ligera que retrata la España que ven los extranjeros de una forma divertida. Los diálogos son chispeantes y "florecientes", y los ambientes perfectamente recreados y acertados (sobre todo Granada). El contrapunto constante España-Inglaterra es gracioso.

Y los personajes... bueno, los personajes son muy humanos y cada uno es distinto al otro. Tanto los principales (Berta, Asunción, Gaby, Soléa, Atticus...) como los secundarios (mama Dolores ¿o era Remedios?, Marlow y Moira, Franklin Livingstone...) , me han enamorado. Cada uno tiene sus pesares y su manera de afrontar las cosas, sus mases y sus menos.
A mí me encantaron las historias de amor, tanto la más importante (semi-spoiler: Atticus y Soléa fin del spoiler) como otros secundarios (Gaby y Franklin, sencillamente me encantan).

Por otro lado, toca multitud de temas con los que convive la sociedad, pero con suavidad y a la vez profundizando, todos interesantes de investigar; cada uno afecta a un personaje distinto. Por ejemplo el maltrato de género (María), el rehacer tu vida cuando te hundes (Asunción), la desesperación de no poder tener lo que más deseas (Gaby), la vida basada en cosas banales y materiales (Moira), el cambio de aires que sorprendentemente sienta bien (Atticus)... así, sin saberlo, el libro abarca temas morales pero sin dar lecciones, hace reflexionar sobre qué está bien, qué está mal, cómo afrontar los problemas interiores, cómo rehacer una vida malgastada, etc.

También le encontré defectos, no obstante.
Tiene algunos pasajes lentos (como el principio en la comisaría, por ejemplo) y otros innecesarios, que estorban un poco la trama y desvían de la idea principal, en mi opinión. También el final del todo (las últimas diez páginas) me ha parecido flojo en comparación con el resto de la novela. Es predecible y no le da la guinda final al pastel, cosa que me ha dado mucha pena.

En fin, es una novela fresca y animada, buena para el verano, buena para el invierno. No os la recomiendo al cien por cien, pero sí he disfrutado leyéndola.

jueves, 1 de agosto de 2013

La sonrisa y la serpiente.

¡Hola! Por lo menos un relato más para las vacaciones. ¿Qué tal van las vuestras, por cierto? Yo me voy de nuevo el 5, y probablemente no escriba nada más en este mes. Pero bueno, nunca se sabe, ¿no?
He escrito un nuevo relato. Tiene una temática... diferente, pero lo distinto creo yo que es la ambientación. Ubicaos: un mercadillo en la India hace cierto tiempo. Música asiática.
 Me han inspirado varias cosas, con mucha fuerza: la película Lagaan (en realidad, una canción y un baile. La película os la recomiendo), el personaje de Esmeralda en la película de Disney El jorobado de Notre Dame, y algo más, pero ahora no me acuerdo. Os dejo los dos vídeos que me han inspirado debajo del relato.

¡Espero que os guste!
Por cierto, este relato se basa en una novela que quiero escribir en un futuro muuuuuuy lejano. 

La sonrisa y la serpiente

Al ritmo regular de la pandereta y el timbal, la chica saltaba y bailaba con una elegancia sinuosa. Sus movimientos, engañosamente parsimoniosos, se parecían a los de la serpiente verde y brillante que tenía enroscada en el brazo. Sus pies descalzos se despegaban del suelo de vez en cuando, pero parecía que siempre estaban en el aire. Su sonrisa blanca contrastaba con el llamativo colorido de sus vestidos.
La música era atrayente como un imán, y muchas personas se quedaban paradas en la calle observando a esa jovenzuela bailando y moviéndose entre el suelo de tierra y polvo y las tiendas del mercadillo.
Ella no los miraba. Sus ojos oscuros no escrutaban a nadie, sino que se fijaban en el infinito, y a veces se cerraban. Notaba el tintineo de sus joyas chocar contra su piel, las miradas aprobadoras y reprobadoras de las gentes que, volviendo de hacer la compra semanal, se paraban a mirarla; pero no se fijaba en nada de eso. Su mente estaba metida en la música, en un sueño lejano, que, sin embargo, se le hacía cercano al bailar.
Pasaron los minutos y a ella se le antojaron segundos. Terminó la melodía y comenzó otra. Y ella seguía allí, bailando.
De pronto, el murmullo suave y los vítores de los espectadores se apagaron. Le llamó la atención, pero no se paró ni hizo amago de hacerlo. Siguió bailando incluso cuando los instrumentos dejaron de tocar. ¿Qué pasaría? Daba igual; ella podría seguir bailando hasta el fin del mundo, porque en ese momento todo lo exterior le daba igual.

--¡Para!--oyó, a lo lejos…
¿Y por qué tenía que parar?
Notó su serpiente deslizarse casi hasta su cuello. La cogió con las manos, sin abrir los ojos, y se la llevó de nuevo al brazo, esta vez al izquierdo. Volvió a sonreír abiertamente, y, casi sin aire, saltó especialmente alto, terminando con una postura elegante y decidida.
No oyó ningún aplauso. Abrió los ojos y la luz le hirió por un momento los ojos. Sí había gente a su alrededor, y la miraban de reojo. Y también miraban a…
Una persona estaba en el medio de la gente, y había abierto un boquete en la multitud. Sus ropajes, de tonos metálicos y demasiado brillantes, la cegaron por un momento. Se fijó mejor en él, los ojos inquisitivos de ambos estudiándose mutuamente.
Entonces lo reconoció. Era el hijo del sultán.
Su sonrisa tenía un destello de rebeldía e ironía. El hecho de que el propio hijo del sultán se parase a verla le daba exactamente igual. Era una persona como los demás. Un espectador cualquiera.
--¿Cómo te llamas?--le preguntó él, con una nota de arrogancia en su voz que a ella no le gustó un pelo.
Ensanchó su sonrisa y miró a los músicos para que siguieran tocando. Su mirada no admitía réplica y reanudó el baile, esta vez sin dejar de mirarlo.
--Detente, jovenzuela--le dijo él, aunque debería de tener la misma edad que ella--. He dicho que me digas cómo te llamas.
La gente los miraba, expectante. ¿Cómo se atrevía esa chica a ignorarle a él, el futuro sultán? ¿Dónde latía más el orgullo, en los gestos y la sonrisa de ella, o en la mirada de él?
--He dicho que te detengas. ¡Exijo que te detengas!
Ella bajó de la tarima y se acercó a él, sin dejar de moverse. Cogió de nuevo a su serpiente y se la tiró, con un guiño. Él la cogió en un acto reflejo y después la tiró al suelo, temiendo que fuese venenosa.
--¡He dicho que pares! ¡Guardias!
Pero ella no se dejó cazar fácilmente, y mientras seguía bailando, miró a ese joven rico y mimado con una profundidad que rayaba en el desprecio. Se acercó a él tanto que el chico logró oler su aliento fresco. Ella le susurró:
--No me puedes obligar a nada.
--Sí puedo--respondió él, incrédulo por su osadía.
--No, no, no. Yo soy libre. Y dime, ¿lo eres tú?

De nuevo le guiñó el ojo, dio un nuevo salto y se alejó corriendo entre las callejuelas, dejando un halo de gracia, misterio y libertad que asombraron enormemente al hijo del sultán.

Laura TvdB, 1 de agosto del 2013.

Vídeos que me han inspirado para escribir el relato:


Esmeralda bailando en la plaza.

Canción y baile de la película Lagaan (2001), donde los protagonistas expresan sus sentimientos a través de los dioses hindúes Radha y Krishna.
(Editado: he cambiado el vídeo porque el anterior estaba retocado; las voces eran más agudas y el ritmo más rápido. Esta versión, la "buena", no está subtitulada, pero mejor ver el original que uno que está... pitched, como se dice en inglés).