jueves, 26 de diciembre de 2013

Miedo y valor (VI)

Después de muchos y muchos meses sin poner nada de esa novela, os traigo un nuevo fragmento. Esta vez, se descubre una faceta de Daniel muy especial. Y un tesón inigualable. Espero que os guste. Porque me ha encantado escribirlo.
Supongo que será la última entrada del año, pero nunca se sabe. ¡Feliz Navidad a todos!

Miedo y valor (VI)

El único ruido que se oía en la casa era el tecleo constante de la máquina de escribir, que retumbaba por la habitación. La madrugada se cernía sobre la ciudad como un espectro latente y el ruido amortiguado de ruedas de goma mojadas y motores de coches trepaban por los muros y llegaban a la ventana, haciéndola vibrar. O a lo mejor eran imaginaciones suyas. Sí, seguramente. Lo eran, sin duda. Treinta horas de vigilia tenían consecuencias.
El alba empezaba a despuntar a lo lejos, aunque aún no había luz; todo era lento, muy lento, excepto sus movimientos al teclear, porque no paraba de escribir un folio tras otro. A ratos se tomaba un respiro de cinco segundos y se daba cuenta de la cantidad de letras que ponía, casi sin pensar, o pensando demasiado.
Bostezó y miró por la ventana; cesó por un momento el ruido al que ya estaba acostumbrado. Parpadeó con fuerza, porque los ojos le picaban. Pensaba en ella. En su mirada. En sus ojos cargados de lágrimas. En su suave sonrisa. Sus pensamientos volaron y aterrizaron en las palabras que le había dicho su madre días antes: «No te obsesiones». Y no estaba obsesionado. Simplemente, veía imposible ignorar lo que estaba pasando, veía imposible parecer despreocupado, impasible, hacer como si no pasaba nada, pasar página, simular, disimular, mentir, cerrar los ojos. No. Él no quería mentir a los demás y engañarse a sí mismo. Era inútil no enfrentarse a la verdad. Pero tampoco estaba bien hundirse en ella, manosearla, exagerarla.
Emitió un largo suspiro y se pasó la mano por el pelo. No podía hacer más que escribir, pensar, escribir y pensar. Si pensaba, pensaba en ella. Si escribía, le escribía a ella. Todo giraba alrededor de ella.

Llamaron suavemente a su puerta. Abrió los ojos, sobresaltado; se había quedado dormido y el sol ya iluminaba tímidamente la habitación. La máquina de escribir se había quedado allí, tal cual, la hoja a medio escribir, a la espera de ser usada otra vez. «Lo siento, amiga», pensó. «Te he dejado inconclusa».
Su madre abrió la puerta.
--Te has quedado escribiendo toda la noche--era una afirmación--. Te he oído.
--Sí--contestó con desgana--. ¿Y?
Ella suspiró.
--Estoy preocupada. ¿Vas a ir a la universidad hoy? No has dormido nada.
--No creo. Tengo… tengo que ir a verla. Tengo que darle algo.
Nuevo suspiro por parte de ella. Puso los brazos en jarras.
--Mira, ya está bien. Entiendo que sea tu novia y todas esas cosas, a mí también me da pena, pero no se va a curar por mucho que escribas y te quedes despierto, Daniel. Ella… ella no se va a curar.
Daniel apretó los labios y cerró las manos en puños.
--¿Has terminado la charla? Me alegro--dijo, sin esperar contestación--. Porque me voy.
--¿A dónde, si se puede saber?--el tono de voz de su madre aumentó.
--Sí se puede saber: me voy con ella. Porque está sola. Porque me da la gana. Y porque ella necesita que haya personas más optimistas que tú en el mundo.
Se levantó, sacó la hoja de la máquina, la apiló con las demás y las metió en una carpeta. Salió de la habitación, empujando a su madre sin querer.
--¡Daniel!
--Déjame--se le quebró la voz y salió de la casa con pasos agigantados. Le había hecho daño. Mucho daño.
Al salir a la calle notó la llovizna que le calaba y protegió la carpeta lo mejor que pudo. Corrió por las calles lluviosas mientras le asaltaban los recuerdos de lluvias, de paraguas, de risas, de besos. Notó las mejillas mojadas, y no supo a ciencia cierta si eran sus lágrimas o las lágrimas de la lluvia.

--Ya llego, Cris. Ya llego--murmuró, sin saber a quién se lo decía. Tal vez a sí mismo.

Laura TvdB, 26 de diciembre de 2013.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Crítica: "Los juegos del hambre: En llamas".

Bien dice el título de lo que voy a hablar hoy. Tenía muchas ganas de ver la película porque es mi libro favorito de la trilogía (bueno, no exactamente, pero tiene algunos pasajes y personajes que me superan). Y al fin el sábado la fui a ver. Aunque en primera fila. Qué mareo.
Voy a hablar solamente de mi opinión, no es una reseña. Me refiero a que voy a hablar como si hubierais leído el libro. Por cierto, hay muchos spoilers y como son unos cuantos no voy a avisar uno a uno. No os destripo nada importantísimo, pero leéis bajo vuestra responsabilidad.
En fin, comencemos.

Lo primero es lo primero: ¿Qué me pareció la primera película? Pues me decepcionó un poco. Si bien la ambientación no estaba mal e intentaba adaptar el libro lo mejor posible, había muchas escenas que se quedaban cortas, actores que no daban la talla (los tributos, especialmente Cato y Clove), y omitieron o redujeron cosas importantísimas, como la amistad de Katniss con Rue, que apenas dura diez minutos en la película, o las escenas en la cueva con Peeta, donde no sólo le dan un tono crepusculero que no me gusta nada, sino que además quitan conversaciones muy profundas y no se ve bien cómo Katniss intenta actuar por las cámaras pero a veces no sabe bien si actúa realmente o no. Asimismo el protagonismo de Peeta disminuía notablemente. No me refiero a su aparición, sino a la relevancia que tiene como persona en el carácter de Katniss. Tampoco se puso la amputación de la pierna de Peeta, que a mí me traumatizó.
Pero bueno, tampoco me horrorizó la película, no penséis. Los actores principales estaban muy bien escogidos; la caracterización de Haymitch era perfecta. La adaptación no estaba mal, la primera mitad de la película estaba genial, sin apenas ningún fallo. La ambientación del Capitolio y sus habitantes me pareció perfectísima (Caesar, Effie, Snow), etc.

Pues me imaginaba algo así de En llamas, a mi pesar. ¿Y qué me he encontrado?

Algo muchísimo mejor. La película empieza con buen fuelle. Una música melancólica, la imagen de Katniss y su inestabilidad emocional tras los Juegos. Su frialdad con Gale, con Peeta. Comienzo de la gira.

Creo que la han sabido adaptar muy pero que muy bien. Esta vez no he echado mucho de menos ninguna escena, aunque podrían haberle dado más énfasis a las noches en el tren, o explicado el pasado de Haymitch. La rebelión está muy bien desarrollada, explicada desde otro punto de vista muy acertado, que son Snow y Plutarch Heavensbee. Ambos se salen en su papel, aunque breve, pero intenso.
El reparto me ha encantado. Jennifer Lawrence (Katniss) me sorprendió en la primera, aunque me parecía algo insensible, pero en esta película lo hace tan bien que estremece (sus gritos, sus gestos de espanto). Josh Hutcherson como Peeta también mejora muchísimo, supongo que porque al fin cobra la importancia que se merece. Recalco otra vez lo bien caracterizados (que no bien adaptados) que están todos. Los protagonistas más, lógicamente. Pero Snow, Plutarch, Effie, Finnick y Johanna están brillantes. Especialmente Plutarch y Johanna, en mi opinión. Johanna es perfecta, se muestra su carácter rebelde y peligroso apareciendo apenas unos minutos en la película. Será porque -lo reconozco- me encanta el personaje. Eso sí, he notado superficialidad en Finnick. Creo que debería de tener más importancia.

Por otro lado, el desarrollo de la acción, muy bien hecha también. Aunque, eso sí, al llegar a la arena es muy agobiante, va muy rápido, sin querer saltarse nada. Además, como yo sabía lo que iba a pasar en cada momento, me comía las uñas del miedo y del susto. El campo de fuerza, la niebla, los monos; todo muy bien hecho, una cosa detrás de la otra, sin dar saltos raros; realmente admirable las actuaciones (valga la redundancia).
Todo con unos efectos especiales y digitales buenos, un vestuario magnífico al querer expresar lo hortera, exagerado y superficial que es el Capitolio; la manipulación de masas por medio de las entrevistas, las mentiras, los vestidos. Las ganas contenidas de luchar, de rebelarse; el miedo a enfrentarse a algo claramente superior...

Y todo lo perfecciona una música buena, con temas repetidos pero muy bien escogidos. Yo siempre me fijo en la banda sonora cuando veo una película, y esta me parece encomiable y, además, muy adecuada. Destacan, en mi opinión, la canción melancólica del principio, la del recuerdo de Rue y la rápida, trepidante y peligrosa en la escena de los monos.

¿Cosas malas? Pues claro que tiene. Superficialidad en personajes secundarios (Mags, Finnick, ciertamente Snow, Cinna). Me explico: están bien caracterizados y son buenos actores, pero creo que tienen que tener más relevancia en la película, porque se muestran muy planos, casi estereotipados. Escenas que deberían marcar y no marcan (el tiempo en el Distrito 12 entre la Gira de la Victoria y el anuncio de los nuevos Juegos, los veinte segundos chocantes y horribles antes de que empiecen los nuevos Juegos).
También, y para mi mucha desgracia, la escena de la playa Katniss-Peeta no es como imaginaba. Ni la mitad de romántica, ni de personal, ni de nostálgica, ni de sincera. Pero está allí, y eso ya me ha parecido importante.

Y por último, el doblaje. No está mal. Aceptable, en mi opinión. Últimamente me acostumbro a ver las películas en original y me chirría el doblaje de algunas voces. Pero en esta está bien (excepto, claro está, la de Prim. Qué espanto de voz: monocorde, falta de entonación, de emoción, de todo. Increíble cometer un fallo así de tonto).

En conjunto: dos horas y media de película entretenida, que a lo mejor no es la crème de la crème, pero que ha sabido defenderse muy bien ante mis duros criterios de adaptación libro-película, y más cuando el libro me ha encantado. Eso sí; el libro gana con creces. Como siempre.




jueves, 14 de noviembre de 2013

Hermosa tristeza, brillante ausencia.

¡Hola! Sé que llevo un mes sin publicar nada, pero bueno. Comencé este relato hace un mes a raíz de leer una respuesta preciosa en ask. No voy a decir cuál es. El relato se estancó y lo he terminado hoy.

Espero que os guste. Y que (aunque no os lo deseo) conozcáis esa sensación de hermosa tristeza.

Hermosa tristeza, brillante ausencia

Se miró al espejo. El cristal le devolvió una imagen bella, de una mujer de veinticinco años. Ojos azules, muy brillantes, muy tristes; sonrisa rota, muy hermosa, muy triste.
Cogió la barra de labios y se la pasó por la boca con lentitud. El carmín refulgía en medio  de esas luces de neón. Rojo sangre, le había dicho él una vez.
Apoyó las manos en la encimera; una oleada de frío le recorrió los brazos, el cuello y la espina dorsal. Congelando. Se acercó mucho al espejo, queriendo verse al milímetro. Parpadeó, y las pestañas de sus ojos chocaron contra el cristal. Crispó las manos, cerrándolas en puños con tanta fuerza que se clavó las uñas en su piel.
El temblor comenzó a asomarse primero a sus manos, luego a sus labios, y después a todo su cuerpo, que se convulsionaba casi violentamente.
Necesitaba desprenderse del miedo. De ese irracional miedo que le acosaba por las noches, en las que ella estaba sola, espantosamente sola. Esa noche donde las sombras acechaban su paz, su intranquila tranquilidad. Esas noches donde tenía miedo de mirarse a sí misma y descubrirse tal y como era.
Se miró de nuevo, con miedo. Con mucho miedo. Apenas fue capaz de desviar la mirada y abrir el bolso, y sacar un cigarrillo y encenderlo con dedos temblorosos. El humo ascendió y se extendió por la estancia. Bajó las pestañas, largas y negras. Seguía sintiendo el escozor de las uñas en su piel, haciéndole daño.
Un ruido seco de fuera le hizo alzar la cabeza de pronto, asustada. Se miró de nuevo al espejo y no parpadeó cuando se llevó el cigarro a la boca. Espiró el humo con lentitud, casi con parsimonia. Volvió a enfrentarse al espejo.
Llamaron a la puerta. Una, dos, tres veces. Sentía esos golpes como puñetazos en el estómago. Volvió a tomar una calada y esta vez sus pulmones no quisieron acoger el humo. Tosió convulsivamente y llevó la mano al pomo de la puerta. Quiso girar. Sí. No. Sí. No.
Giró con brusquedad y se enfrentó a una mirada verde, que refulgía como miles de esmeraldas a la luz tibia de la luna. Una mirada igual de brillante, de triste, de hermosa.
Rodeó la nuca de él con las manos, se abalanzó sobre él y lo besó en los labios casi con violencia, de improviso. Él estuvo a punto de perder el equilibrio, pero en el último momento logró cogerla de la cintura.
Se separó con igual rapidez. Cogió el bolso, puso el cigarrillo entre los labios y salió del baño. Se dio la vuelta por última vez, mirando a ese completo desconocido que a lo mejor sentía lo mismo que ella. Él esbozó una sonrisa apagada y terriblemente desesperanzadora. Sí, la comprendía. Lo supo en ese momento. Ella se la devolvió y se alejó sin mirar atrás, sus zapatos repiqueteando sobre el suelo de linóleo, las luces azuladas de neón alumbrando el techo.

«Cómo puede una ausencia estar tan presente», pensó, recordando esa mirada que había cruzado con él. Aceleró el paso. Un pensamiento más afloró en su mente antes de dedicarse por completo al cigarro medio consumido.

«Hermosa tristeza. Brillante ausencia».

Laura TvdB, 15 de noviembre de 2013.

lunes, 14 de octubre de 2013

Madrid es otoño.

¡Buenas! Este año estoy especialmente enamorada del otoño y de mi ciudad. Así que espero que os guste el relato a los madrileños, y los que no lo sois, que os lo imaginéis bien.

Madrid es otoño

Madrid es en otoño una ventisca de hojas secas, aire gélido y calles mojadas. Es un aliento frío, helador, que hace resucitar los abrigos y las gabardinas de los armarios. Es un alma mágica que se pasea por las calles céntricas de la ciudad.
El otoño en Madrid es un reguero de belleza que desnuda a los árboles débiles y fortifica a los sanos, dándoles más verde, más amarillo. La lluvia, cuando cae sobre la ciudad, crea una suave cortina que oscurece los suelos de baldosas grises, el asfalto de las calles y avenidas; la lluvia es templada, tibia, y no cae ni fuerte ni flojo. Cuando la lluvia cesa, un tímido sol se asoma entre las nubes plomizas, iluminando como espejos las tejas de los edificios, el césped, los carteles, las fachadas, las rejas de los balcones.
Los charcos obligan a pasear zigzagueando.
Los coches salpican las aceras con un ruido amortiguado de goma empapada. Las luces rojas y blancas del tráfico resplandecen en el ambiente oscuro pero curiosamente luminoso.
Los viandantes, con la cabeza cubierta como buenamente pueden, corren a resguardarse de la llovizna. Muchos turistas miran al cielo encapotado, desilusionados. Los madrileños entran en los bares y en las casas para secarse.

Yo camino por los charcos, pisándolos todos con mis botas de goma, chapoteando todo lo posible, calándome entera. Miro al cielo, y veo nubes y árboles; miro a un lado, y veo un espléndido Parque del Retiro animándome a que entre, que entre, que entre y me deje hipnotizar por la magia otoñal. Miro a otro lado y veo los coches pasar. Miro al suelo y veo cómo piso las hojas secas.
Miro al frente y doy un paso, otro, otro más, corriendo, respirando la brisa fresca, la humedad, el aroma de las hojas mustias, del césped recién cortado, ajustándome la gabardina, tirando el paraguas al suelo, riendo sin poderlo evitar, abriendo los brazos, soñando.


Te quiero, Madrid. Te quiero, otoño.

Laura TvdB, 14 de octubre de 2013.

domingo, 6 de octubre de 2013

¡Doblemente premiada!

¡Muchas gracias a los dos, Abel y a Señorita imaginación caducada! Me han nominado a los premios Liebster awards. Hacía mucho que estos premios no circulaban por los blogs, y se lo agradezco mucho. Sin embargo, yo no soy de las que pasan cadenas y más cadenas, porque al final todos los bloggers tienen premio. Pero bueno, veamos.

Se concede el premio a las personas que tienen un futuro como escritor (o por lo menos, que se crea así).




Las bases:

1. Agradecer el premio a la persona que te lo ha dado y seguir su blog.
2. Nominar a otros 11 blogs y hacerles saber que lo han ganado.
3. Responder las 11 preguntas que te ha formulado el "premiador" y formular otras 11 para los bloggers a los que nomines.


Por puntos; ya sabéis que a menudo me salto las normas y bases de estos concursos.

1. Ya lo he agradecido al principio; conocía a Abel, pero a la Señorita imaginación caducada no. Lo cierto es que no voy a seguir su blog aún porque no lo conozco lo suficiente, pero me pasaré a mirarlo y leerlo.
2. Sólo voy a nominar a dos, que creo que realmente valen la pena.

-Sun Burdock. www.ataquesexplosivosalcorazon.blogspot.com
-Adol www.lashistoriasdeadol.blogspot.com

Nominaría a Athenea, pero ¡anda desaparecida! :-(

3. Veamos.

Preguntas de Abel:

1. ¿Borrarías a alguien de tu mente? ¿Por qué?
No, nunca, jamás. Por mucho daño que me haya hecho, las cosas sólo se viven una vez, aunque sean cosas espantosas. De todo se aprende.

2. ¿Qué sentimiento es el más valioso para ti?
Creo que el amor, pero no sólo como sentimiento, porque es mucho más que eso. Es algo infinito, incorruptible, eterno. Gracias a él todo se mueve. Suena muy cursi, pero creo que es real.

3. ¿A dónde te gustaría llegar en el ámbito literario?
A todo. Me gustaría ser una escritora reconocida (ojo, que no famosa). Que mis libros sean realmente valiosos y, sobre todo, que se vendan porque tienen sentido y alma, calidad literaria, etc. Que yo llegue alto por razones lógicas y por mi propio esfuerzo, no por un golpe de suerte o porque escribo cosas que están de moda.

4. ¿Crees que reflexionas demasiado, o que, por el contrario, deberías reflexionar menos?
(¿No sería reflexionar "más"? xD)
Creo que reflexiono mucho y bien. Y que es bueno. No es que ande filosofando todo el día o no sepa hablar de otra cosa que del origen del universo, pero hoy en día no se piensa nada. Y eso es un tremendo error. Pensar nunca es malo.

5. ¿Cuál es la curiosidad que más te ha agradado descubrir en un libro?
Qué pregunta más curiosa. Pues... creo que leyendo 24 horas para un rescate, de José Luis Velasco, me llamó especialmente la ambientación que se hace de Madrid. En el libro, sale un sitio en el parque del Retiro que casi nadie conoce pero yo, curiosamente, sí. Y me encantó sólo por eso; es como si compartiera los sentimientos del protagonista.

6. ¿Qué enseñanza ha sido la más impactante hasta el momento en tu vida? ¿Por qué?
"Profesionalmente", todo lo que me enseñó en su día mi profesor de literatura. Me impulsó a escribir en serio, a dedicar mi vida a los libros, a la literatura. Me animó, me aconsejó, me enseñó muchísimo. Siempre le estaré muy agradecida.

7. Habla sobre la sociedad que conoces y tus impresiones sobre ella.
Es una sociedad borrega, inculta, superficial. No me gusta nada. Es cierto que está muy mal generalizar, pero si miras a tu alrededor está clarísimo: gente que no piensa y que se ríe de ti porque no sigues los cánones de belleza, de moda o de lo que sea, la carencia de tener ideas y valores propios, el hecho de que "hay que ser respetuoso" pero luego se meten contigo, por tu sexo, raza, religión, gusto, orientación sexual, talla de pie. El desprecio hacia el arte y la literatura.
Me deprime.

8. Si pudieses viajar a la escena de algún libro, ¿a cuál sería?
Lo voy a llenar todo de spoilers. Estáis avisados.
-Alas de fuego: la muerte de Bran.
-Alas negras: el reencuentro de Ahriel con Zor.
-Sinsajo: la escena final en la que Katniss se derrumba por la muerte de Prim.

9. ¿Qué es lo mejor y lo peor del mundo blogger para ti?
Lo mejor, el poder abrirte a todos sin desvelar tu identidad. Lo peor, la cantidad de gente que no tiene constancia o la intención de escribir algo decente y te dicen: "Me esfuerzo cantidad, escribo genial. Sígueme".

10. Si pudieses conocer a cinco escritores o bloggers, ¿quiénes serían tus elegidos?
Sun Burdock, Athenea, tú, Adol y Kirtashalina.

11. ¿Por qué has escogido a esos once (rectifico, dos) bloggers como premiados?
Ambos escriben muy bien. Alta calidad literaria (sobre todo Sun), amplitud de temas y géneros (sobre todo Adol), buenas tramas, buenos personajes.

Preguntas de Señorita imaginación caducada:

1. ¿Qué te inspira?
Todo. Los detalles más insignificantes. Una sonrisa, un crujido, una luz, una imagen. O una canción, una conversación, un sueño.

2. ¿A qué personaje de un libro te gustaría conocer y por qué?
A Peeta Mellark, de Los juegos del hambre, porque me parece la persona más buena que hay en el mundo; a Borja Arregui (Vigo es Vivaldi), porque sí. Y a Finnick Odair, porque me parece una persona valiosísima. Ah, y a Bran, de Alas de fuego. Me encanta su picardía.

3. ¿Qué no perdonarías nunca?
La hipocresía, la traición, que hurguen en tus heridas para hacerte más daño.

4. Si fueras un libro serías...
Anna Karénina.

5. Descríbete en tres palabras.
Hábil, sincera, observadora.

6. ¿Qué te hace sonreír?
Las muestras de cariño y perseverancia.

7. Por amor serías capaz de...
Depende de qué amor, de morir.

8. ¿Crees en el amor?
Sí, pero no en el amor platónico ni en el "para siempre" cuando te conoces de hace tres meses.

9. ¿Cuál es tu estación favorita? ¿Por qué?
El verano por la libertad. El otoño por la cantidad de cosas que transmite, la nostalgia, el romanticismo.

10. ¿Qué te enamora de una persona?
La entrega, la fidelidad, la sinceridad y la fortaleza.

11.Una canción que nunca te falla.
Tendré que poner tres: Here comes the sun, The Beatles; Stop de clocks, de L.A; Wish you were here, de Pink Floyd.


Y mis preguntas. Sólo voy a poner cinco, si no os importa:

1. ¿Con qué personaje de un libro te llevarías mejor?
2. ¿Cuál es el sitio (en un libro) que más te gusta?
3. ¿Por qué escribes?
4. Un libro que aún no te hayas leído y te llame la atención.
5. ¿Por qué tienes un blog?

sábado, 5 de octubre de 2013

Canción, sonrisa y cielo azul.

No sabéis lo mágica y esperanzadora que puede llegar a ser una ciudad... por la mañana. Aunque no sea París, o Londres, o Roma.
Sigue siendo especial.
Por cierto, novedad: el protagonista es un hombre. ¡Bieeen!

Canción, sonrisa y cielo azul

Las notas que expulsaba el gramófono salían desafinadas; sonaban como gemidos agonizantes que hacían eco por todo el piso, extendiéndose por las paredes celestes, el suelo de madera, los muebles vacíos.
Di un par hacia delante, mirándolo todo con un suspiro. La casa carecía de dueño. Pero estaba sobrada de recuerdos. Los rayos de sol se filtraban por las ventanas, iluminando suavemente cada rincón.
Dejé el abrigo encima de un sillón. Me quedé mirando fijamente el piso, como si tuviese miedo de romper el vacío, el silencio melodioso, el abandono que lo había invadido durante años y años.
Parpadeé para ubicarme en la realidad. Con un nuevo suspiro, avancé por el comedor, las habitaciones con las sábanas perfectamente dobladas al pie de las camas, la cocina pulcramente ordenada. Al volver al salón, Édith Piaf seguía llenando el vacío a través del gramófono, y me atreví a abrir las puertas de cristal y asomarme al balcón.
Las luces matinales de Madrid me envolvieron en un manto cálido y mágico. Me crucé de brazos, observando la calle a mis pies, los caminantes paseando sin rumbo fijo, los pájaros piando, el viento acariciando las hojas de los árboles. El Retiro se extendía como un enorme bosque verde en medio de los edificios grises, los semáforos, el ruido de motores y voces.
Estreché los ojos, observando el valor indefinido de ese paisaje urbano. La voz rota y francesa se elevaba hacia el cielo azul moteado de blanco. Subí los ojos a ese cielo inalcanzable que, misteriosamente, parecía más cercano desde mi nuevo piso.
Al bajar la mirada de nuevo a la calle, vi una figura que parecía arrebatada de un sueño. Sus ojos azules eran perfectamente visibles desde mi segundo piso. Y me estaban mirando. La sonrisa, de un brillante color carmín, refulgía en medio de mil rostros sin expresión. Se envolvió en su abrigo cuando le azotó una nueva ráfaga de viento helado. Mechones de  pelo rizado se escaparon de su gorro de lana. Era una chica novedosa, distinta, especial, y no sabía por qué. Pero lo era. Igual que aquel piso.
El aire se escapó de mis labios formando una nube de vaho mientras la seguía mirando.
Su sonrisa se ensanchó. Se la devolví.

Miré el gramófono un momento. Esa voz rota ya no me hacía falta. Porque tenía una sonrisa mucho más valiosa que miles de canciones tristes juntas. Apagué el aparato, salí con precipitación y bajé corriendo las escaleras hasta el portal, deseando con todas mis fuerzas que siguiera allí, que no se hubiese ido.

Cuando llegué a la calle, la vi, enfrente. Las manos en los bolsillos, las mejillas coloradas, la mirada gélida y tierna a la vez, la sonrisa brillante.

Sí, había comenzado otra vez. De cero.

Laura TvdB, 5 de octubre de 2013.

martes, 24 de septiembre de 2013

Trazo rojo.

¡Hola! Un relato que se me ha ocurrido en cinco minutos. Quería recrear un mundo en blanco y negro, aunque al final me ha salido algo distinto, pero me gusta igual.

Finales del siglo XIX. Algunos reconoceréis el ambiente, los personajes. Son de esa novela que quiero escribir, la de Lily y Jack, que no toco desde hace mucho. La escena, en principio, no sale en la novela.
PD: He pensado en una banda sonora: Hoppípolla, de Sigur rós.

Trazo rojo

Se puso sus zapatos relucientes de charol. El sombrero de copa ya lo estaba esperando sobre la mesa del despacho. Se miró en el espejo, se ajustó la pajarita del cuello y asintió, satisfecho.
Giró el picaporte de la puerta principal y salió a la calle. Sus pisadas sonaban sobre las baldosas grises. Observó con disimulado interés a unos niños jugando a la rayuela sobre el asfalto negro. Las trenzas de la niña, con lazos blancos, saltaban sobre su cabeza como si tuvieran vida propia.
Sus melodías lo mecieron hasta que despertó de su pequeño trance. Sonrió, invadido levemente por ese extraño sentimiento de nostalgia, y se encaminó a la esquina de la calle, donde el chófer debía de recogerle en su Rolls Royce negro brillante. La farola aún estaba encendida, a pesar de ser las siete de la mañana, a pesar de que había amanecido hacía rato. Su luz grisácea ya no alumbraba nada.
Se apoyó en ella, golpeando el suelo nerviosamente con sus zapatos. Se miró el reloj de pulsera. Las agujas marcaban los segundos con lentitud.
Por fin llegó el coche, y frenó chirriando un poco.
--Buenos días, señor--lo saludó el chófer, abriéndole la puerta.
--Gracias--se quitó el sombrero y se sentó en el asiento de cuero negro.
El automóvil se puso en marcha de nuevo, y el joven notó las miradas asombradas de la gente al verlo por la calle; aún no estaban acostumbrados a ver coches por la ciudad de Londres. Vio el despertar de la ciudad mientras pasaba lentamente por el mercado, la gente, los periódicos matutinos, blancos con letras negras. Quiso contar las baldosas grises una a una, las miradas vacías de cada persona, que se hundían en una sima negra y profunda.
Faltaban aún cuatro calles para llegar cuando el coche pasó de largo por alguien que, en principio, parecía igual. Estaba absorto, y sólo quince segundos después supo reaccionar.
--¡Para!--casi rugió, apremiante, al conductor. Éste se asustó, pero obedeció. El coche se detuvo en medio de la calle transitada. Se bajó él, con prisa, casi con angustia. Se olvidó el sombrero en el asiento. Se echó a correr calle abajo, intentando creer que lo que había visto no había sido una quimera.
--Qué vergüenza--le espetó una señora entrada en carnes cuando él golpeó su cesta con la fruta y la hizo caer al suelo. Pero no le prestó atención.
Dobló la esquina.
Y la vio.
No cabía duda. La melena rizada y rebelde, los hombros rectos, la espalda erguida, la nariz respingona y los pasos apresurados. Pero, sobre todo, el rojo… el rojo de esa melena, de esos labios, el fuego de esa mirada.
Apartó a la gente de su lado a empujones, dejando de prestar atención a los murmullos, sus zapatos desatados, su respiración entrecortada, relinchar de caballos, cláxones, las calles rodeadas de edificios grises, asfalto negro, luces blancas…
--¡Lily!--gritó, con toda la fuerza de sus pulmones.
Y cuando ella giró la cabeza, todos y cada uno de sus rizos bailaron en el aire.

Jack sonrió. Nunca había sabido bien por qué ella. Ahora, la razón se le hacía insultantemente fácil. En un mundo en blanco y negro, con infinitas gamas grises, más oscuras, más claras, coches negros, farolas sin luz,  sonrisas grises, sombreros de copa y chaqués… Lily era color. Era lo único que daba color.
Color vivo, diferente y llamativo.

Color rojo.

Laura TvdB, 24 de septiembre de 2013.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Novedades sobre "Flor de lis".

POR FIN puedo contaros algo más de la novela que llevo escribiendo ya casi dos años, Flor de lis. Muchos no sabréis ni siquiera que existe, porque he ido tan lenta y atascándome tanto que... en fin.

Pero puedo anunciar eufóricamente que he llegado a la mitad. Sí, sí, voy por el ecuador de mi novela. Normalmente estas cosas no las pongo en mi blog, pero a mí me parece muy especial, porque es la novela más difícil que he escrito hasta el momento, la que más trabajada está (trama, calidad literaria, personajes...) y los personajes son los que más me gustan del mundo mundial.
Además, a la mitad (es decir, ahora) es el momento más crítico de toda la novela. Da un cambio de ciento ochenta grados.

No es que lleve demasiado: 50.000 palabras. Pero estoy muy orgullosa de no haberlo dejado, de no haber empezado otra novela dejando esta en el cajón. La voy a terminar, y espero no tardar otros dos años. Voy a ponerme a ello ya mismo.

Nada más. ¿O sí? Os dejo un par de citas que he sacado en lo que llevo de la novela, para que vayáis haciéndoos a la idea de cómo es:

 «Destruyendo tus sueños, te destruyen a ti».

«Vivimos de nuestros recuerdos. Morimos de nuestras desgracias».

«Los sentimientos hay que expresarlos, porque si no se pudren dentro».

«(...) --Así, no hay quien te lea los ojos--dijo.
Creí haber oído mal.
--¿Perdón?
--Tus ojos. Son mágicos—musitó. Sentí su mirada en la mía, buceando»

«Mis labios dejaron escapar una rápida súplica desesperada:
--No te vayas.
Una solitaria lágrima viajó por mi mejilla y cayó al suelo»

No os diré quién lo dice, ni quién narra la historia (iba a ser Gabriel, pero al final no lo he hecho así... al menos no del todo). Pero espero que esto poco que os he enseñado os haya gustado.


EDITADO: Os voy a resumir todo lo que pueda de mi novela aquí, en esta entrada, y lo voy a ir actualizando según avance.

Flor de lis será una novela única, sin continuación. Es la cuarta novela que escribo. La llevo pensando desde hace muchos años ya, y los personajes son muy especiales para mí: el protagonista se llama Gabriel, y la coprotagonista, una chica que se llama Lis. Y no es casualidad que tenga que ver con el título.

-Sinopsis
Lis es arrogante e indomable: una traficante ilegal que nunca se reprocha las cosas. Lo hace por supervivencia, sin compasión, sin remordimientos. Gabriel piensa que es una chica despiadada e insensible, que no tiene corazón, y tiene razón, pero sólo en una parte. La chica tiene un pasado oscuro, muy oscuro.
Todo relacionado con una simple flor.
Una flor de lis.

-Tendrá unas 105.000 palabras, y llevo unas 100.000 (última actualización: 31/03/2015). Estoy a punto de terminarla.

-Tendrá citas. La novela tiene cuatro partes, y cada una irá con una cita. Las siguientes, de hecho:

1. Primera parte: "Todos tenemos un secreto guardado bajo llave en el ático del alma". Carlos Ruiz Zafón, Marina.
2. Segunda parte: "Sólo podemos ver bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos". Antoine de Saint-Exupéry, El Principito.
3. Tercera parte: "A quien dices tu secreto, das tu libertad". Fernando de Rojas, La Celestina.
4. (Para la cuarta parte aún no he encontrado la cita adecuada)

-El género es dramático, romántico y fantástico. Tiene acción, amistad, romance y drama; de todo un poco, pero me centro, sobre todo, en la evolución psicológica de los personajes.

viernes, 23 de agosto de 2013

Crítica: "La felicidad es un té contigo".

Bueno, pues eso. Me he leído un libro que me parece interesante de opinar.

Se titula La felicidad es un té contigo, y está escrito por Mamen Sánchez.



La novela es una comedia romántica con toques de misterio y policiacos, y también tiene algún punto dramático. Me la recomendó una amiga mía, diciendo que lo que más le había sorprendido era la calidad literaria. Pero muchas más cosas me sorprendieron en el libro.

Primero, un resumen hecho por mí:

Atticus Crafstman es el hijo de un rico empresario inglés. Tiene la vida hecha y cree que es feliz. Sin embargo, por órdenes de su padre, debe viajar a Madrid para cerrar una revista. Y eso conlleva a despedir a sus cinco trabajadoras: Berta, Asunción, Gaby, María y, sobre todo, Soleá.
A partir de entonces nada volverá a ser lo mismo para nadie: ni para la familia Craftsman, ni para las cinco empleadas de la revista, ni para el policía que investigará un caso extraño que tiene todo que ver con ellas.


La novela está bien escrita. Un tono positivo, alegre y atrevido, con mucho desparpajo y mucha gracia. Las descripciones, acertadas, tanto del ambiente como de los personajes. La trama engancha y está muy bien pensada, saltando a menudo en el tiempo con acierto para ayudar a entender la historia. Cuando la leí, pensé que era una novela idealizada y ligera que retrata la España que ven los extranjeros de una forma divertida. Los diálogos son chispeantes y "florecientes", y los ambientes perfectamente recreados y acertados (sobre todo Granada). El contrapunto constante España-Inglaterra es gracioso.

Y los personajes... bueno, los personajes son muy humanos y cada uno es distinto al otro. Tanto los principales (Berta, Asunción, Gaby, Soléa, Atticus...) como los secundarios (mama Dolores ¿o era Remedios?, Marlow y Moira, Franklin Livingstone...) , me han enamorado. Cada uno tiene sus pesares y su manera de afrontar las cosas, sus mases y sus menos.
A mí me encantaron las historias de amor, tanto la más importante (semi-spoiler: Atticus y Soléa fin del spoiler) como otros secundarios (Gaby y Franklin, sencillamente me encantan).

Por otro lado, toca multitud de temas con los que convive la sociedad, pero con suavidad y a la vez profundizando, todos interesantes de investigar; cada uno afecta a un personaje distinto. Por ejemplo el maltrato de género (María), el rehacer tu vida cuando te hundes (Asunción), la desesperación de no poder tener lo que más deseas (Gaby), la vida basada en cosas banales y materiales (Moira), el cambio de aires que sorprendentemente sienta bien (Atticus)... así, sin saberlo, el libro abarca temas morales pero sin dar lecciones, hace reflexionar sobre qué está bien, qué está mal, cómo afrontar los problemas interiores, cómo rehacer una vida malgastada, etc.

También le encontré defectos, no obstante.
Tiene algunos pasajes lentos (como el principio en la comisaría, por ejemplo) y otros innecesarios, que estorban un poco la trama y desvían de la idea principal, en mi opinión. También el final del todo (las últimas diez páginas) me ha parecido flojo en comparación con el resto de la novela. Es predecible y no le da la guinda final al pastel, cosa que me ha dado mucha pena.

En fin, es una novela fresca y animada, buena para el verano, buena para el invierno. No os la recomiendo al cien por cien, pero sí he disfrutado leyéndola.

jueves, 1 de agosto de 2013

La sonrisa y la serpiente.

¡Hola! Por lo menos un relato más para las vacaciones. ¿Qué tal van las vuestras, por cierto? Yo me voy de nuevo el 5, y probablemente no escriba nada más en este mes. Pero bueno, nunca se sabe, ¿no?
He escrito un nuevo relato. Tiene una temática... diferente, pero lo distinto creo yo que es la ambientación. Ubicaos: un mercadillo en la India hace cierto tiempo. Música asiática.
 Me han inspirado varias cosas, con mucha fuerza: la película Lagaan (en realidad, una canción y un baile. La película os la recomiendo), el personaje de Esmeralda en la película de Disney El jorobado de Notre Dame, y algo más, pero ahora no me acuerdo. Os dejo los dos vídeos que me han inspirado debajo del relato.

¡Espero que os guste!
Por cierto, este relato se basa en una novela que quiero escribir en un futuro muuuuuuy lejano. 

La sonrisa y la serpiente

Al ritmo regular de la pandereta y el timbal, la chica saltaba y bailaba con una elegancia sinuosa. Sus movimientos, engañosamente parsimoniosos, se parecían a los de la serpiente verde y brillante que tenía enroscada en el brazo. Sus pies descalzos se despegaban del suelo de vez en cuando, pero parecía que siempre estaban en el aire. Su sonrisa blanca contrastaba con el llamativo colorido de sus vestidos.
La música era atrayente como un imán, y muchas personas se quedaban paradas en la calle observando a esa jovenzuela bailando y moviéndose entre el suelo de tierra y polvo y las tiendas del mercadillo.
Ella no los miraba. Sus ojos oscuros no escrutaban a nadie, sino que se fijaban en el infinito, y a veces se cerraban. Notaba el tintineo de sus joyas chocar contra su piel, las miradas aprobadoras y reprobadoras de las gentes que, volviendo de hacer la compra semanal, se paraban a mirarla; pero no se fijaba en nada de eso. Su mente estaba metida en la música, en un sueño lejano, que, sin embargo, se le hacía cercano al bailar.
Pasaron los minutos y a ella se le antojaron segundos. Terminó la melodía y comenzó otra. Y ella seguía allí, bailando.
De pronto, el murmullo suave y los vítores de los espectadores se apagaron. Le llamó la atención, pero no se paró ni hizo amago de hacerlo. Siguió bailando incluso cuando los instrumentos dejaron de tocar. ¿Qué pasaría? Daba igual; ella podría seguir bailando hasta el fin del mundo, porque en ese momento todo lo exterior le daba igual.

--¡Para!--oyó, a lo lejos…
¿Y por qué tenía que parar?
Notó su serpiente deslizarse casi hasta su cuello. La cogió con las manos, sin abrir los ojos, y se la llevó de nuevo al brazo, esta vez al izquierdo. Volvió a sonreír abiertamente, y, casi sin aire, saltó especialmente alto, terminando con una postura elegante y decidida.
No oyó ningún aplauso. Abrió los ojos y la luz le hirió por un momento los ojos. Sí había gente a su alrededor, y la miraban de reojo. Y también miraban a…
Una persona estaba en el medio de la gente, y había abierto un boquete en la multitud. Sus ropajes, de tonos metálicos y demasiado brillantes, la cegaron por un momento. Se fijó mejor en él, los ojos inquisitivos de ambos estudiándose mutuamente.
Entonces lo reconoció. Era el hijo del sultán.
Su sonrisa tenía un destello de rebeldía e ironía. El hecho de que el propio hijo del sultán se parase a verla le daba exactamente igual. Era una persona como los demás. Un espectador cualquiera.
--¿Cómo te llamas?--le preguntó él, con una nota de arrogancia en su voz que a ella no le gustó un pelo.
Ensanchó su sonrisa y miró a los músicos para que siguieran tocando. Su mirada no admitía réplica y reanudó el baile, esta vez sin dejar de mirarlo.
--Detente, jovenzuela--le dijo él, aunque debería de tener la misma edad que ella--. He dicho que me digas cómo te llamas.
La gente los miraba, expectante. ¿Cómo se atrevía esa chica a ignorarle a él, el futuro sultán? ¿Dónde latía más el orgullo, en los gestos y la sonrisa de ella, o en la mirada de él?
--He dicho que te detengas. ¡Exijo que te detengas!
Ella bajó de la tarima y se acercó a él, sin dejar de moverse. Cogió de nuevo a su serpiente y se la tiró, con un guiño. Él la cogió en un acto reflejo y después la tiró al suelo, temiendo que fuese venenosa.
--¡He dicho que pares! ¡Guardias!
Pero ella no se dejó cazar fácilmente, y mientras seguía bailando, miró a ese joven rico y mimado con una profundidad que rayaba en el desprecio. Se acercó a él tanto que el chico logró oler su aliento fresco. Ella le susurró:
--No me puedes obligar a nada.
--Sí puedo--respondió él, incrédulo por su osadía.
--No, no, no. Yo soy libre. Y dime, ¿lo eres tú?

De nuevo le guiñó el ojo, dio un nuevo salto y se alejó corriendo entre las callejuelas, dejando un halo de gracia, misterio y libertad que asombraron enormemente al hijo del sultán.

Laura TvdB, 1 de agosto del 2013.

Vídeos que me han inspirado para escribir el relato:


Esmeralda bailando en la plaza.

Canción y baile de la película Lagaan (2001), donde los protagonistas expresan sus sentimientos a través de los dioses hindúes Radha y Krishna.
(Editado: he cambiado el vídeo porque el anterior estaba retocado; las voces eran más agudas y el ritmo más rápido. Esta versión, la "buena", no está subtitulada, pero mejor ver el original que uno que está... pitched, como se dice en inglés).

jueves, 18 de julio de 2013

¿Esperanza? ¿Qué es eso?

Holahola. Pues antes de irme de vacaciones (os recuerdo: me voy desde mañana 19 de julio hasta el 29 de julio) a Polonia quería dejaros algo más... pero como no me ha dado tiempo a escribir nada entre maleta y otros rollos, he sacado del cajón una especie de divagación filosófica acerca de la esperanza. He puesto una cita mía (jiji) de mi novela.
 El texto es de enero, es decir, de hace un tiempo, pero me parece interesante y creo que la esperanza es una de las cosas más importantes que forman nuestra alma, es una pieza básica para no derrumbarnos jamás. La esperanza, como se dice, es lo último que se pierde. Pero ¿se puede atacar la esperanza? A mala idea, quiero decir.  Destruir a la gente de dentro a fuera.
Yo creo que sí. Dejadme vuestras opiniones, por favor.
Espero que os guste y que os lo paséis genial allá donde estéis.

Destruyendo tus sueños, te destruyen a ti.
Laura TvdB, Flor de lis. Capítulo XIV.

¿Esperanza? ¿Qué es eso?

Mi esperanza flota a mi alrededor, formando un escudo que me anima y protege. Cuando atacan mi esperanza, rajan mi halo protector, y quedo desnuda ante los problemas de la vida.

La esperanza es un muro de piedra. Defiende nuestro interior, nos da de comer cuando tenemos hambre (de sueños imposibles). La esperanza nos hace sonreír (espíritu invisible que curva nuestros labios), nos hace mirar hacia delante (y al infinito) y nos hace vivir.

Si se rompe la esperanza, ¿qué queda?
¿Un cuerpo sin alma?
¿Una ciudad sin muralla?
¿O una persona sin sueños?

Laura TvdB, 21 de enero de 2013.

domingo, 7 de julio de 2013

Amanecer en 1945.

Dije que La bibliotecaria de Auschwitz me había marcado (pinchad para ver la recomendación literaria), y a continuación podéis ver que es cierto. He escrito este relato acerca del campo de concentración de Bergen-Belsen. Lo siento porque se parece mucho a la visión del libro, pero qué le voy a hacer. No me acaba de convencer, pero algo es algo, últimamente apenas escribo relatos. Además, he notado que se parece un poco a otro relato que he escrito.

Espero que os guste, que (como siempre) opinéis y que paséis buenas vacaciones. :-)

Amanecer en 1945

Entreabrió los ojos cuando notó un temblor en la tierra. Lo último que había podido hacer antes de perder el conocimiento había sido llorar, y las legañas hacían que sus párpados se pegaran. Tuvo que pestañear varias veces para conseguir ver y enfocar. Sintió la tierra húmeda y fría contra su mejilla. Sintió desamparo y soledad. Apenas podía sentir ya.
Notó la boca pastosa y apoyó con infinita lentitud las manos sobre el suelo para incorporarse. Los brazos flaquearon y cayó. Se sentía lejos de allí, lejos del llanto, del olor a podrido y a enfermedad, de la desesperación, de lo imposible.
No sabía cuánto tiempo atrás, derrotada, se había arrastrado hacia un hueco donde había tierra más o menos seca, un espacio sin nadie (muerto o vivo), y se había aovillado, cerrando los ojos y deseando morirse. Había entrado en un estado de semiinconsciencia, soñando y recordando sueños, recordando sonrisas, carcajadas, mantas de lana, montones y montones de chocolate.
Se había despertado días antes por el frío. Se había desgañitado gritando y gritando, intentando quitarse ese inmenso espanto de encima, ese ambiente donde no crecía nada excepto los piojos y el tifus. Y lo que más quería era que creciera la esperanza, que era el único alimento, la única llama que calentaba, la única sonrisa que llegaba al alma. Era la esperanza lo que más faltaba en ese lugar. Algo que ellos ya se habían encargado de quitar años atrás.
De pronto sintió que unos brazos la rodeaban, y se dio cuenta que había vuelto a cerrar los ojos. Quiso revolverse, pero no tuvo fuerzas ni ánimo.
--Are you alright? Do you hear me?
Las palabras eran en un idioma que desconocía, pero le resultaban extrañamente familiares. Intentó recordar qué eran esos sonidos, de dónde provenían, pero su mente estaba demasiado confusa y débil.
--Hey, listen to me. We’re English. We’ve won the war. You’re free. Don’t worry, you’ll be fine. No more hunger, no more pain, no more illness, okay? Listen. You’re free.
Y de pronto el significado de las últimas cuatro letras se filtraron por su mente como un luminoso rayo de sol en la noche más larga y oscura que había vivido jamás.
Entreabrió los labios resecos. Quiso hablar, pero de su boca no salió ningún sonido.
Habían ganado. Habían ganado.
«¿Pero qué he ganado yo?», se preguntó, en un escaso momento de lucidez. Sintió los brazos del joven inglés elevándola del suelo como si fuese una pluma.
--Oh, my God--exclamó el oficial cuando notó lo poco que pesaba. Menos de treinta kilos, tal vez--. This is a nightmare--añadió, para sí mismo. Luego le sonrió con calidez y ella detectó cierta ternura en sus ojos, a pesar de no entender nada y de sentir la muerte a escasos metros de ella.
Cogió aire y se atragantó al poder respirar. Volvió a intentarlo y logró decir:
--¿Se ha terminado?
Su voz era rugosa, rota y apenas distinguible entre todos los gritos, motores, llantos y órdenes que se oían por todos lados. Pero él la miró.
--It’s over.
Ella tragó saliva y no dijo nada más.

Sólo sus ojos lograron reaccionar humedeciéndose.  Las lágrimas dejaron un rastro en su mejilla embarrada y cayeron al suelo. Y eran gotas de agua más saladas, más amargas y más que cualquier lágrima que hubiese derramado antes. Eran lágrimas de felicidad y de tristeza al mismo tiempo, que se evaporaban en el viento gélido mientras su dueña asimilaba con lentitud que ese terror infinito que había vivido, ese espanto creciente, ese mundo inmundo y ese campo de concentración llamado Bergen-Belsen, habían llegado a su fin.

Laura TvdB, 7 de julio de 2013.

martes, 25 de junio de 2013

Recomendación literaria: "La bibliotecaria de Auschwitz".

(Ligeramente editado el 6 de septiembre de 2014)

Aquí estoy otra vez, con tal de haceros perder el tiempo (o no). En fin, me he leído un libro que, la verdad, me ha marcado. He aprendido mucho de él y quería enseñarlo un poco al mundo.

Se titula La bibliotecaria de Auschwitz, y está escrito por Antonio G. Iturbe, que es periodista cultural. El libro ha ganado un premio y de hecho yo estuve allí porque me invitaron a través del amigo de un amigo. El caso es que me llevé el ejemplar dedicado (a la izquierda, aunque creo que el pobre autor no sabía qué ponerme, jajaja), y ahora que lo he terminado ya os puedo hablar un poco de él.


-Título: La bibliotecaria de Auschwitz.
-Autor: Antonio G. Iturbe.
-Editorial: Planeta.
-Género: Drama (Holocausto), amistad, amor, aventuras, superación... lo tiene todo.
-Dato importante: Basado en hechos reales.




Es una novela basada en hechos reales que ocurrieron a Dita Kraus (de soltera Edita Polachova), aunque en el libro salga como Edita Adlerova. Se ambienta, como bien dice el título, en el espantoso campo de exterminio Aushwitz-Birkenau, a finales de la segunda guerra mundial, en 1944 y 1945.
Resulta que dentro del campo los nazis mandaron construir una sección familiar en el que se tenían también a niños y ancianos, para hacer el paripé ante la Cruz Roja; cosa poco común, ya que iban directamente a la cámara de gas o al crematorio. En ese campo familiar se permitió en el barracón número 31 construir una especie de escuela para entretener a los niños. El jefe del barracón, Fredy Hirsch, decidió hacer una escuela de verdad con profesores que enseñaran materias a los alumnos como matemáticas, literatura o geografía. Así, consiguieron hacer una biblioteca clandestina y pequeña, de apenas ocho libros, con los que entretenían y enseñaban a los niños.

La novela se sitúa en esta escuela, y la protagonista es la bibliotecaria del barracón 31. Es la encargada de llevar los libros a quien los necesite, y de esconderlos en lugares distintos. Su trabajo es peligroso y su vida agotadora.

El libro es realista, y lo sorprendente es lo bien documentado que está. Fechas concretas, personas que existieron, cifras de muertos que coinciden con la realidad... todo eso conmueve al ver lo que realmente pasó, lo mucho que puede cambiar la vida de un día para otro y las fuerzas que hay que sacar para seguir adelante. Parece increíble lo malvada que puede ser la gente, cómo unos se ensañan con otros que son más débiles simplemente porque ellos tienes metralletas y comida y los débiles no. La entereza y esperanza de Dita es inigualable.

La novela tiene un estilo fresco y con un buen nivel literario, aunque a veces me ha dado la sensación de que se repite expresando algunas ideas; se repiten ciertas frases pseudofilosóficas, artificiosas incluso, que intentan enfatizar el horror del lugar, pero que, en mi opinión son innecesarias. Es verdad que hay que recalcar lo horrible que era vivir allí, pero ya sólo con los pensamientos de Dita y el ambiente en el que vive el lector se hace la idea, no hace falta más frases densas.

El libro tarda un poco en arrancar, en gran parte por lo que he dicho antes. Sin embargo, una vez que te coge, te coge.

Una historia que deja marca: los personajes son nítidos y realistas, enseña diferentes perspectivas que hay, una vez que estás allí, de cómo mirar la vida. De albergar siempre la esperanza y la llama de la revolución. De sacar lo bueno de lo malo. E incluso de rectificar los errores (como el soldado de las SS, Viktor Pestek, que decide desertar). Respecto a eso el libro también es realista. Los nazis son abominables, cierto. Pero no dejan de ser personas, y por eso alguno se arrepiente de lo que hace.

Me ha gustado muchísimo el hecho de que meta personajes conocidos, como por ejemplo a Josef Mengele (un médico nazi a quien llamaban "Doctor Muerte" por la experimentación que hacía con los judíos, especialmente con los gemelos y con intentar cambiar el color de los ojos. A menudo hacía vivisecciones sin anestesia o mutilaba partes del cuerpo para ver cómo reaccionaba el paciente). Qué horror de persona, por Dios.
También introduce un personaje más, conocido por todos, pero como aparece al final del libro no voy a mencionar su nombre.

Por último, el final es impactante, demoledor, estremecedor. Hay un momento del libro donde cambia el ambiente. No puedo decir más. Pero la  gente es distinta, la visión de Dita se hace diferente. En ese... momento, a partir de ahí, estaba que saltaba de la silla.
La descripción minuciosa de Bergen-Belsen es increíble. En esas páginas realmente uno se encuentra junto a Dita, mirando lo que ella ve. Es estremecedor.

Un libro que no me ha dejado indiferente. Aunque sea un tema bastante repetido, este libro hay que leerlo. Por muy duro que sea.

domingo, 5 de mayo de 2013

Miedo y valor (V)

Un nuevo relato de Miedo y valor. Estoy muy inspirada últimamente para... esa novela. Pero he metido un toque distinto. La música... bueno, algunos sabéis que la música forma parte de mi ser. El piano y la guitarra son mi tercer y cuarto brazo. O casi. Pues eso. Quería meter algo de mi pasión escondida, y a la vez, me fijé en una imagen muy bonita que no pude más que fotografiar y meter en la novela. La foto la he hecho yo, copyright Laura TvdB, y la he hecho en algún lugar perdido de Madrid. Yo no soy fotógrafa, pero a veces es cierto que una imagen te puede situar muy bien en un contexto.
Espero que lo disfrutéis, como siempre. Pero no me tiréis demasiado de la lengua, que os suelto demasiadas cosas de la novela.
PD: ¡Feliz día de la madre!

Miedo y valor (V)


Sus dedos pulsaban lentamente las cuerdas de la guitarra. La melodía era suave y dulce, y su voz acompañaba las notas en un suave arrullo. No se atrevía a cantar en voz alta. No sabía si la voz le iba a fallar.
Miró por la ventana, sin dejar de tocar la guitarra. Las nubes rosadas daban los últimos tonos de luz al día. El ciprés era alto, muy alto, parecía que quería tocar ese cielo colorido, triste y bonito a un tiempo. «La sombra del ciprés es alargada», pensó ella, recordando esa novela que se había leído hacía no mucho.
Una nota tembló y quedó flotando en el aire como una burbuja de jabón. La música cesó.
Cristina se quedó mirando por la ventana con aire ausente, viendo cómo, a medida que los minutos pasaban, las nubes iban perdiendo su color y la noche iba adueñándose de la ciudad, poco a poco, poco a poco.
Cuando él entró en su habitación, ésta estaba casi completamente a oscuras. Ella despertó de las olas de sus pensamientos.
--¿Qué haces aquí a oscuras?--Daniel encendió la luz. La miró y la vio de espaldas a él, con la mirada fija en la ventana y la guitarra entre sus brazos. Contuvo un suspiro cansado, roto, sabiendo que, de nuevo, ni mil palabras de consuelo podrían ayudarla.
Pero, al acercarse, sólo vio una lágrima clara y nítida deslizarse por su mejilla. Su rostro estaba sereno, y lo miraba.
--El mundo es bonito--dijo Cris en voz baja.
Daniel no dijo nada.
--Cuando estaba tocando, pensaba… el mundo es una canción. Tú compones la canción. Puede ser bonita, triste, complicada, sencilla. Pero, a veces, tú no decides si las notas desafinan. No decides cuándo se acaba la canción. ¿No?--alzó la cabeza para mirarlo otra vez--. A veces las notas tiemblan y terminan--acorde con sus palabras, su voz se quebró.
Daniel, por primera vez, no supo qué decir, qué hacer. Cris pestañeó y apartó la guitarra suavemente de sí. Se incorporó.
--Daniel, tú me has ayudado a componer mi canción.
Él despegó los labios, estupefacto.
--Y creo que ha salido preciosa. Gracias.
Cris rodeó la nuca de él con sus manos y lo besó con suavidad, y después ambos quedaron abrazados.
Y Daniel, siempre fuerte, seguro, valiente; él, que siempre había ahogado su dolor solo, había gritado a la nada, al blanco del hospital, al verde y gris de la montaña, a la lluvia mágica de la ciudad; él, que sabía cómo consolarla, susurrarle palabras de consuelo, escuchar las palabras del médico que sonaban como bombas atómicas en su alma y sus oídos; él que siempre, siempre, siempre había sabido sonreír… se echó a llorar, hundiendo su nariz en el pelo de ella, sollozando quedamente y avergonzándose de sí mismo. Y ella, que jamás había soportado la situación, su nulo futuro, lo abrazó con intensidad, apretando los labios y dando gracias al mundo por llevarle a Daniel.

Laura TvdB, 5 de mayo de 2013.