viernes, 29 de junio de 2012

Recomendación literaria: "Alas de fuego".

No he podido escribir mucho a pesar de mis vacaciones, porque no me llega la inspiración (que creía que sí, pero no).
Hoy vengo con dos cosas. La primera, informar que cuándo me voy de vacaciones para que no contéis conmigo. xD Tampoco creo que notéis mucho la diferencia, la verdad, con lo abandonado que ha quedado mi blog últimamente. En fin, del 1 al 9 de julio estaré en Valencia sin poder conectarme a internet. Luego, volveré e intentaré ponerme al día. Me iré a finales de julio - principios de agosto, a Italia, y me temo que tampoco me conectaré. Así que nada.

Pero, total, que a falta de pan buenas son tortas, y creo que ya era hora de mencionar algún libro de mi escritora favorita, Laura Gallego García.
El libro es Alas de fuego.

Como siempre, primero a lo práctico:

-Título: Alas de fuego
-Autora: Laura Gallego García
-Editorial: Laberinto. Colección: Narrativa fantástica
-Año: 2003.

Sinopsis:
La reina Marla, de sólo diecisiete años, es la soberana de una nación resplandeciente. Ahriel, un ángel femenino, está a su lado desde que nació, con la misión de guiarla y protegerla, y de guardar el equilibrio en los reinos humanos. Pero cuando descubre una conspiración para iniciar una sangrienta guerra, Ahriel es traicionada y encerrada, con las alas inutilizadas, en la espantosa prisión de Gorlian, un mundo primitivo, salvaje y brutal, de donde nadie ha logrado escapar jamás. Ahriel deberá aprender no sólo a sobrevivir en Gorlian, sino también a ver las cosas desde el punto de vista humano... a ras de suelo.

Es uno de mis libros preferidos, marcó un antes y un después en mis lecturas. El segundo libro de Laura Gallego. Si el primero ya me encantó (La Emperatriz de los Etéreos), este me fascinó. No sé ni por dónde empezar.

Es de género fantástico-épico, pero también es una gran historia de amor. A decir verdad, la parte romántica no ocupa todas las páginas. Pero influye totalmente en la trama: la mitad de las cosas que hace la protagonista, las hace por amor, ya sean buenas, malas, tengan consecuencias o no. Pero no es la típica historia de amor juvenil, superficial y cliché. Es un amor extraño, dinámico, chocante y especial.
La trama está muy bien pensada. No es compleja, no tiene muchas ramificaciones ni mil y un personajes, pero atrapa con unos hilos invisibles. Es fácil encariñarse con unos personajes, odiar a otros, que se inviertan los papeles tras X acontecimientos. Hay un momento en la historia que es intensísimo. No soy la única que piensa así, creo. El corazón se te para. Los sentimientos y emociones que exhalan las palabras te envuelven, te introducen en la historia, te hacen comportarte como lo hace Ahriel, la protagonista. Sólo por leer esa escena, el libro entero merece la pena. Hablo -escribo- en serio.
La protagonista, Ahriel, es muy interesante. Es un ser alado femenino que tiene una misión. Los ángeles, en este libro, son seres de carne y hueso que no sienten. Ni amor, ni odio, ni ira. Se les encomienda una misión y la cumplen sin rechistar. Dependen totalmente de su deber, viven por y para cumplirlo.
Entonces, cuando a Ahriel se le tuercen las cosas, se da cuenta que no todo sale como ella quiere... su mundo se derrumba. No digo cómo reacciona, qué hace, pero es abrir los ojos y empezar a vivir, como dice la sinopsis, a ras del suelo. Es un personaje que sufre muchísimo y pasa por tantas penurias que no haces más que compadecerte de ella. Pero a la vez, no le llueven los problemas porque sí. Ella causa algunos.
Luego está Bran. ¿Qué decir sobre él sin desvelar la historia? Qué chico. Es el más entrañable, gracioso y simpático que puede haber (según mi punto de vista, claro. Ahriel no opina lo mismo). El "majete". Me encariñé mucho con él, tanto que ha servido de base para otros personajes míos, y podría escribir una novela en su honor. Otra pieza de la novela por la cual merece la pena leerla.

La forma de escribir de Laura Gallego es sencilla, precisa y atrapante. Cualquiera puede leer a esta escritora entendiéndolo todo, usa un buen vocabulario, pero nada pedante. Narra con fluidez y de una manera sencilla y fácil.
El libro no te deja indiferente. Acaba de una manera algo abierta, y tiene segunda parte, Alas negras, pero ni se os ocurra leerla sin leer primero ésta.

Un libro que marca, deja huella y se sitúa, en mi caso y en el de otros muchos, en un puesto privilegiado de la estantería. Además, la portada actual (ilustrada por Paolo Barbieri) es preciosa y describe muy bien un momento determinado de la historia. Os dejo una imagen adjunta para que podáis ver que es verdad:


















¡Y ya está! Espero que lo leáis si no lo habéis leído, y que os guste si lo estáis leyendo. Porque merece la pena, de verdad. Los libros de Laura Gallego, en su mayoría, merecen mucho la pena.

¡Felices vacaciones!

viernes, 22 de junio de 2012

Todo o nada.

Bueno, una vez acabados los exámenes y el curso, tengo más tiempo y la inspiración está volviendo poco a poco. Llego hoy con un nuevo relato. Es muy corto, pero considero que es más relato que microrrelato. En fin, que para escribirlo me he acordado mucho de uno de mis poemas preferidos, Canción última, de Miguel Hernández (os recomiendo que lo leáis si no lo habéis hecho). En ese poema refleja la esperanza de encontrar algo que coloree de nuevo la vida. En este relato, no hay esperanza. Pero la sensación de vacío es la misma.
He escrito el texto de una forma un tanto poética. Lo único que no me gusta es el título, pero no se me ha ocurrido otro, lo siento.
En resumidas cuentas, espero que os guste.

Todo o nada

Entré en la casa. Estaba deshabitada, sola y oscura; el polvo se respiraba en el ambiente. La puerta gemía al moverse con el ulular del viento; el suelo crujía a cada paso que daba. Todo daba sensación de abandono: la mesa, el piano, el suelo, el vacío. Oía como susurros en mis oídos, aunque estaba casi segura que no existían, o que eran antiguos recuerdos olvidados que no había metido en mi maleta al irme de allí precipitadamente. Los ecos resonaban en mi cabeza y en mi alma.
Me acerqué unos pasos a la chimenea. Las cenizas aún estaban allí, esperando a que alguien las recogiera. Su color grisáceo encajaba con el color en el que estaba sumergida la casa, hundida por el llanto, los gritos y la desesperación que había tenido que soportar.

Mi vista recorrió la sala, prácticamente vacía. Resbaló en el piano y, sin saber cómo, me vi levantando la tapa, deslizando el dedo por ella, recogiendo la densa capa de polvo, rozando las teclas desafinadas y amarillentas. Deseando, tal vez, que volvieran a sonar como antaño. Una lágrima cayó en una tecla blanca, en silencio. Me alejé para no verla.

Algo colorido me llamó la atención. Estaba en el suelo, al lado de la chimenea apagada. Me acuclillé, mi falda barriendo el suelo. Recogí la foto, mirándola sin ver.
Estuve así un rato, sin poder moverme. Al cabo de lo que me parecieron horas, estallé en un llanto nostálgico. Mis lágrimas, como gotas de cristal, cortaban el parqué, limpiaban el polvo. El sonido de mis sollozos rompió el silencio sepulcral en el que estaba sumido el salón.

Miré la chimenea, recordando todo lo que había quemado allí. Fotos, risas, recuerdos, besos, palabras, sentimientos.
Todo, excepto esa foto.
Todo, excepto a mí.
Todo, excepto a él.

Laura TvdB, 22 de junio de 2012.

domingo, 17 de junio de 2012

El domador.

Lectores, ¡he vuelto! Bueno, no del todo, porque aún me falta bastante inspiración; pero bueno, he escrito un relato que, aunque no me termina de convencer (no sé si porque de verdad es malo o porque estoy muy estricta conmigo misma últimamente), lo voy a colgar, porque actualizo muy poco el blog y me da pena. T.T
Pero bueno, el caso es que el relato tiene un ligero parecido con un fragmento de la novela El guardián entre el centeno, libro que yo no conocía pero es bastante famoso. No me lo he leído, pero tuve que analizar ese fragmento en clase de lengua y me gustó mucho. En fin, que no me enrollo más. Bueno, sí: me gustaría escribir más cosas y colgarlas, y perdonadme porque no haya sido así en los últimos dos meses. Total, que espero que os guste.
Dedicatoria:
Para Andrea, porque le gustan los gatos. ¿O no le gustan? No sé. Pero es para ella.

El domador

Cogió la llave e, inspirando hondo, la introdujo en la ranura. Se oyó un suave chirrido y el gemido de la puerta al abrirse.
El gato se coló por la rendija de la puerta y se deslizó entre sus piernas. Miguel sonrió, se agachó y le acarició el pelaje anaranjado.
--¿Qué tal, señor Bigotes?--contuvo una carcajada; siempre que decía su nombre, le entraba la risa--. Igual de gordo, por lo que veo. Como no adelgaces unos kilos, algún día no cabrás por la puerta.
El felino alzó la cabeza y lo miró con sus ojos amarillos. Miguel creyó detectar en ellos un desprecio corrosivo. No era de extrañar; cuando el señor Bigotes fue adoptado por su hermana pequeña, su primera reacción fue pegarle una patada y pedir a su madre si podía ahogarlo en la taza del váter. El señor Bigotes nunca se lo había perdonado; como castigo, lo despreciaba y lo molestaba con su gatuna indiferencia.

Miguel se separó del gato y, armándose de un valor que en realidad no sentía, entró en la casa. El silencio era sepulcral.
Dejó la puerta abierta para que entrara el animal, pero éste se quedó sentado en el felpudo, lamiéndose la pata. El chico miró el recibidor silencioso y se dirigió hacia la habitación de su hermana. La casa aún dormía en esa mañana del viernes 10 de octubre, a las siete menos diez de la mañana. Miguel añoró esos años en los que se despertaba tarde, su madre lo regañaba por dormir más de lo debido y tragaba su desayuno para no llegar demasiado tarde al colegio.

Giró el picaporte con suavidad y entró. Cerró tras de sí y se acercó a la cama. Su hermana tenía los ojos abiertos. La había despertado.
--No me has despertado--susurró ella, leyéndole el pensamiento--. He soñado que volvías.
--Eres adivina--murmuró--. El señor Bigotes también lo presentía y ya me ha saludado. Está muy gordo.
Los ojos de su hermana brillaron con cierta tristeza.
--¿No me vas a decir hola?--preguntó, con una vocecilla de hada.
Sonrió.
--Hola.
--Hola.
Por fin, Andrea sonrió también. Miguel la abrazó con fuerza.
--Te he echado mucho de menos, Miguel. ¿Por qué has vuelto?
Él suspiró.
--Por muchas razones.
--¿Qué razones? Miguel, papá ha pagado mucho para que vayas a esa universidad.
--Ya, ya lo sé.
--Y se va a enfadar... y mamá se pondrá triste. ¿Y qué vas a hacer tú, Miguel?
--¡Esa universidad era un fastidio, Andrea! No sabes cómo era. Qué horror. Además, no me gusta la carrera de Derecho.
--Bueno, pero tenemos que hacer también las cosas que no nos gustan, Miguel...
--En el caso de una carrera universitaria, no, Andrea. No lo entiendes. Aún eres muy pequeña.
--Eso lo dices siempre que no te quedan excusas.
Siempre le había llamado la atención la facilidad con la que su hermana le hacía irritar.
--Pues no. No quiero ser abogado ni juez ni nada de eso.
--Entonces ¿qué quieres ser? ¿Nada? ¡Eres un soso!
--Sí que quiero hacer muchas cosas.
--¿Por ejemplo?
La mirada de Miguel se perdió por la habitación, mirándolo todo y nada a la vez.
--Me gustaría ser domador.
Andrea contuvo una carcajada.
--¿Domador?
Pero vio la expresión seria y segura de su hermano y se le borró la risa.
--Domador de felinos, en un circo. Tener el látigo en alto, pero sin utilizarlo. Mandar a los leones a que se comporten como perros mansos. Acariciar su melena sin que me rebanen la cabeza.
Reinó un silencio. Andrea casi lo pudo masticar, de lo denso que era. Finalmente dijo:
--Pues si quieres ser domador, empieza amaestrando al señor Bigotes.
Miguel la miró, sorprendido. Pero su hermana, con apenas ocho años, sonreía dulcemente, encendiendo la llama de la esperanza en su corazón.

Laura TvdB, 13 de junio de 2012.

sábado, 2 de junio de 2012

Crítica: "Canciones para Paula".

Hola, lectores. Cómo echaba de menos colgar cositas en el blog. Siento muchísimo mi abandono; aparte de no tener tiempo, escribo poco, y lo que escribo no me convence. La inspiración se me ha ido de las manos.  He escrito un relato y un microrrelato, pero ninguno de los dos me gusta mucho y no creo que los cuelgue.

Pero para compensar un poco ese no, voy a responder a una pregunta que ya me han hecho varias personas sobre la trilogía o fenómeno Canciones para Paula, unos libros que comenzaron en redes sociales y han vendido más de 250.000 ejemplares. Autor español, Fco. de Paula Fernández (pseudónimo: Blue Jeans).
EDITADO: he actualizado la crítica a 25 de enero de 2014.

¿Me los he leído?
Me he leído los tres libros de la trilogía: Canciones para Paula, ¿Sabes que te quiero? y Cállame con un beso.
Siendo sincera, objetiva y subjetiva:
El libro es para adolescentes. Claramente. Generalmente, para chicas; yo no conozco ningún chico que se los haya leído. El género es cerrado y claramente está escrito para vender a un tipo de público concreto.

La historia es un culebrón en toda regla. Paula entre tres chicos en la primera novela, que si con uno, que si con otro, que si uno es muy dulce, el otro tiene unos ojazos y una sonrisa impresionante, y el tercero no le interesa pero ella a él sí. Vamos, la trama es de amor adolescente y no tiene mucho misterio. ¿Engancha? Pues sí. A mí la historia no me gustó, pero entretiene, y al final acabas pensando que escoja uno de una vez, porque parece que elige entre el caramelo de fresa o de menta. El primer libro se basa en un triángulo, o en varios (los otros son secundarios). Los siguientes:
Spoiler:
Paula-Ángel-Álex ;  Ángel-Paula-Katia; Álex-Paula-Irene ; Mario-Diana-Paula
Fin del spoiler

Mucha gente me ha dicho que la forma de escribir se parece a Moccia. Yo no he leído ningún libro de Moccia, pero sabiendo lo que sé, estoy de acuerdo.
Blue Jeans escribe con frases cortas e intensas, en presente, con muchos flashbacks. El punto de vista varía de un personaje a otro, con una introducción "Una mañana de marzo, en algún lugar de la ciudad" de ese estilo. No usa un vocabulario específico ni narra de forma trabajada; las descripciones son sencillas y se usan los mismos verbos, los mismos adjetivos, las mismas expresiones. Es muy fácil de leer. Cosa buena para primeros lectores.

La segunda parte es más complicada, y a mí por un lado me gustó más. Mete personajes nuevos y parejas nuevas, rivalidades nuevas y una pareja muy entrañable (spoiler): Diana y Mario (fin del spoiler). Diana se vuelve más interesante. El personaje de Alan también está bien, porque cambia de carácter, pero a la vez sigue siendo el mismo; un personaje redondo y plano a la vez, algo de variedad entre tanto personaje estereotipado. Me explico, no quiero ofender a nadie: los personajes (Paula, Ángel, Cris, Miriam, Armando) son exactamente iguales a lo largo de toda la novela. No se desarrolla su carácter ni saben pensar las consecuencias de sus actos. Es decir, algo muy poco realista. Muestra una sociedad juvenil horriblemente borrega y tonta, y lo malo es que hace como si fuera lo más normal y positivo del mundo. No piensan, hacen los que "les manda el corazón" y no tienen objetivos en la vida, van a lo que sale porque quieren vivir el momento, o como se llame. Son egoístas y no se saben controlar. Y todos iguales.

Respecto a la tercera novela, es rizar aún más el rizo, tanto que se vuelve escarola. El autor introduce momentos de drama y problemas personales o familiares, como la droga, el maltrato, el alcohol y demás irresponsabilidades. Trata de contraponer un personaje perdido con otro que tiene una relación estable y una vida tranquila. No juzga ni a uno ni a otro. Y la protagonista, pobrecilla, de nuevo en un lío amoroso, y, como viene siendo a lo largo de las novelas, ligera de cascos y con menos luces que quién. Algún pasaje logra emocionar algo más que el resto, como reencuentros, decisiones... o el final, que es ya el colofón de la trilogía y deja al lector tirándose de los pelos (por el qué pasará después).

Libros entretenidos, adolescentes y románticos. Muy románticos, o más bien empalagosos. El amor es lo único que mueve las novelas. Bueno, "amor" entre comillas, porque es más bien pasión o impulso. Son contemporáneos y entretiene el uso que se hace con internet, móviles, redes sociales y todo el mundillo que eso conlleva.

Ahora bien: no es literatura ni en sueños. Canciones para Paula es un libro escrito para entretener, que no quedará en la historia y que dejará de ser la moda en diez años como mucho. La calidad literaria es inexistente. Es un libro para pasar el rato. A mí no me gustó, me entretuvo, que no es lo mismo. No lo recomiendo. Tampoco os moriréis si lo leéis, pero que nadie piense que retrata la sociedad actual con exactitud, porque solo representa una mínima parte de ella -y bastante deprimente, a mi parecer-, o que es un ejemplo para futuros escritores, porque tampoco.

Conclusión: si eres una chica adolescente que no está acostumbrada a leer literatura, pero sí te gusta leer e intentas meterte en el mundo de los libros: pues léetelo si te apetece. Pero vamos, no lo sobrevalores ni creas que eso es literatura.
Si vuestra personalidad no corresponde con mi descripción anteriormente dada, puede que os guste, pero creo que no; y me comprenderéis. No intento criticar ni ser dura, pero las cosas hay que decirlas: Blue Jeans no escribe literatura. Y a mí (a mí) no me gustó.