martes, 3 de enero de 2012

Doce uvas.

Ahí estaba otra vez. Con las doce frutas verdes brillando en su plato, la televisión encendida y el ánimo en el fondo del bolsillo.
Miró a su alrededor con desgana y suspiró. No sabía por qué siempre celebraba la Nochevieja sola, con la única compañía del fuego de su chimenea crepitando alegremente. Tampoco es que tuviera mucha gente a la que invitar. Ella era una chica algo independiente.
Se dejó caer en el sofá, cuyos cojines se hundieron con su peso. Faltaban dos minutos para el año nuevo y sentía que iba a ser igual o peor que aquel. Cerró los ojos un momento, oyendo únicamente la voz de la presentadora diciendo tonterías y el griterío de la gente en la televisión. «Qué estupidez», pensó de pronto. Se incorporó y apagó la televisión con el mando. Anduvo hasta llegar a la cocina y se sirvió una copa de champán. La llevó al salón. La mano le temblaba. Para calmar unos nervios que no sabía por qué sentía, encendió un cigarro y lo dejó quemar sin apenas llevárselo a los labios.
Su móvil sonó y miró en la tapa quién era. Su madre.
--¿Sí?
--¿Dónde estás?
--En casa. ¿Dónde voy a estar?
--¿Por qué no te vienes con papá y conmigo? ¿Estás sola?
--Sí. Y no, no me voy a mover de aquí.
--¿Por qué? ¡Es Nochevieja!
--Por eso mismo—colgó, sin entender cómo no era capaz de mantener una conversación coherente con alguien.
Dio una calada a su cigarro y miró el reloj. Faltaba medio minuto. Miró de nuevo el plato con las doce uvas. ¿Y por qué había que comérselas los doce segundos antes de año nuevo? Una costumbre tan estúpida a la que se había mantenido años antes.
Cogió el platillo y empezó a comerse las uvas, a la par que se fumaba el cigarro. Lo acabó y encendió otro. El humo la envolvía en una capa de soledad y vicio. Suspiró y se bebió la copa de champán de tres tragos. Miró el reloj. Diez segundos. Siete. Cuatro. Uno.
Arqueó la ceja y oyó griterío de sus vecinos y las explosiones de los primeros petardos. Siempre petardos. ¿Por qué? Hacían un ruido endemoniado.
Llevó la copa y el platillo a la cocina, con el humo de su cigarrillo siguiéndole como si de un perro faldero se tratara.
Bostezó. Estaba cansada y no sabía de qué. Sería mejor que se fuera a dormir ya. Llegó al baño, se desmaquilló y se miró al espejo. Dos ojeras estaban marcadas bajo los ojos que le brillaban a causa del alcohol. Los sintió húmedos y una lágrima se deslizó lentamente por su mejilla. Frunció los labios.
--Feliz año nuevo—espetó a su propia imagen, con amargura.
El humo del cigarrillo nubló su reflejo.

Laura TvdB, 3 de enero de 2012. (¡Es verdad, ya es 2012!).

5 comentarios:

  1. Que triste no....espero que nadie lo haya pasado asi esta nochevieja ;)

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  2. No me ha parecido tan triste, quiero decir, lo único que le ha pasado a esta chica es que se ha dado cuenta de lo absurdas, falsas y excesivas que son estas fiestas. Si no te quieres comer las uvas (como hice yo este año) ya te consideran rara. Si no quieres celebrar el año nuevo, también. Si no quieres formar parte de esta sociedad tan hipócrita eres un bicho raro. Pues mira, mejor ser un bicho raro con personalidad y ser realista que ser una marioneta autómata de esta sociedad vacía y corrupta.

    (Me acabo de dar cuenta de que he dejado un comentario muy deprimente T.T.). Me ha gustado mucho el relato, está impecablemente escrito y me ha hecho reflexionar. ¡Un beso!

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  3. Cómo es evidente, a mi también me ha parecido algo triste, aunque si te soy sincera tampoco es que la tradición de las uvas me guste, en ningún año nuevo a lo largo de mis 22 años he comido uvas sino gominolas y me ha ido muy bien XDD Nochevieja siempre es triste, a menos que la gente se enajene por la auforia y wel alcohol, en cuyo caso no es triste sino que es lastimero XDd todo esto es mi punto de vista eh!1 XDD El relato escrito esta perfecto, me ha gustado y he dedecir que sabes como transmitir amargura y tristeza en tus relatos =D Eso es algo que me encanta. Feliz año nuevo!! Besotes

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  4. Nochevieja es solo un concepto. Hace cincuenta años la gente no celebraba tan a lo bestia el año nuevo. Eso es algo que se lleva haciendo poco tiempo la verdad y esa tontería de las uvas solo es una tradición, tener buena o mala suerte para el siguiente año es algo que va llegando con el tiempo.

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  5. Eres una escritora genial.Tus relatos de una forma u otra llegan a la gente y hacen que nos identifiquemos con ellos.Sigue así y llegarás a lo más alto,porque te lo mereces. Ánimo Laura!! :)

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