miércoles, 14 de septiembre de 2011

Lily.

Introducción:

Este relato está basado en una novela que pienso escribir en un futuro lejano. La novela trata de una chica, Lily, hija de un ladrón y asesino y de una clase social muy baja. La novela se sitúa en una Londres victoriana. Lily siempre intenta huir de su sociedad y su hogar, conociendo a Jack, el hijo de uno de los grandes comerciantes de la ciudad. La diferencia entre ambos es muy grande..., pero Lily no quiere hacer caso a la razón, sino al corazón.
El caso es que en este relato voy a reflejar que no tiene una vida fácil, y escribir una escena que, aunque no aparezca en la novela, sí que tenga que ver con la trama general. Pero lo que ponga en el relato no tiene por qué salir en la novela. Aunque falta mucho, mucho, mucho hasta que empiece a escribirla.


Lily

La chica se encaminaba por las oscuras calles de esa Londres fea y maloliente, sintiéndose observada por las casuchas de madera podrida, y temblando de miedo por lo que iba a hacer cuando llegase al lugar acordado.
El London Bridge estaba solo, iluminado pobremente por farolas que apenas daban una chispa de luz. La neblina le hacía ver sombras que asustaban a la chica, no por su aire de misterio, sino por miedo a que fueran figuras humanas que ejercían de testigos de lo que iba a hacer.
Al fin lo vio acercarse rápidamente, con sigilo. Ella tragó saliva y ni siquiera lo saludó. Con la voz temblorosa, le contó en voz baja esas palabras prohibidas. No lo miró ni una sola vez a los ojos mientras hablaba. Se sentía avergonzada de lo que le estaba contando.
El chico asentía gravemente mientras ella lo decía todo. Intentó mirarla a los ojos, pero ella parecía que hablaba con el suelo.
Cuando terminó de hablar, musitó un suave “adiós, Jack”, y se marchó corriendo.
Mientras iba acercándose a su casa, iban acumulándose las dudas y los remordimientos, ¿Había hecho bien?
Giró con cuidado el pomo de la puerta de su casa, en silencio. No se oía ni un ruido. Le entró un alivio repentino; no se había enterado. Caminó de puntillas hasta su habitación enana y se quitó el sombrero de tela. Se dispuso a deshacerse del moño cuando un ruido en la puerta hizo que alzara la mirada. Su padre estaba a la entrada. Y, por el aspecto que presentaba, no estaba borracho. Aún.
--Hola, papá. ¿Te he despertado?
--Me temo que ya estaba despierto—contestó secamente. La miró--. ¿Qué has hecho?
--Estaba dando una vuelta—contestó la chica, temblando interiormente. No podía saberlo.
--¿Una vuelta? ¿Cómo has podido?—su voz aumentó de tono--. ¿Cómo has podido?
Ella frunció el ceño.
--¿Qué?
--¡No podías verlo más! ¡Y lo has visto! ¡Y se lo has dicho?
El temblor interior se trasmitió a sus manos y su labio.
Y a su voz.
--Papá... no sé de qué.. –sus ojos se agrandaron cuando vio que su padre tenía la fusta en la mano--. No...
Pero la verdad resultaba evidente: se había enterado. Y no sabía lo peligroso que podía resultar.
Al fin, se derrumbó.
--Por favor, por favor... –gimió--, por favor, no me hagas daño. Por favor, no me hagas daño...
Un fuerte golpe en su estómago acalló sus gemidos y súplicas inútiles. Se dobló en dos, jadeando. Tragó saliva y se abalanzó hacia la puerta de la habitación, abriéndola y saliendo precipitadamente hacia la salida.
Pero él era más rápido que ella, y no había contado con eso. Normalmente huía de él cuando estaba borracho, pero esta vez no. Su padre se puso delante de la puerta, impidiéndole el paso. Acto seguido, alzó la fusta de nuevo y la chica recibió otro golpe en el estómago. Se cayó al suelo, encogiéndose, tapándose el rostro con las manos en un gesto inútil de protección.
Probó el sabor metálico de su sangre cuando la fusta le golpeó el labio. Sus manos las notaba entumecidas y ya apenas sentía dolor, sólo podía pensar en que aquello acabara de una vez. Rezó porque su padre se hartara ya, pero no lo hizo. Sus lágrimas se mezclaron con la sangre.
Cayó inconsciente segundos más tarde, mientras la fusta la seguía golpeando sin piedad.

* * *
A la mañana siguiente, Jack caminó hasta llegar a la casa de ella. No tenía miedo de que le descubrieran, ya se lo había dicho ella muchas veces: “Por las mañanas, nunca, nunca, nunca verás a mi padre en casa”. Pero sí tenía miedo por ella.
Subió los escalones de madera que crujían a cada paso. Llegó a la puerta. Llamó con los nudillos. Nadie abrió, y tampoco oyó ningún ruido dentro de la casa; todo estaba tan silencioso que oía su propia respiración.
Llamó de nuevo, preguntando su nombre. Era muy raro que no estuviese en casa. Entonces pensó de pronto en lo que le había dicho la noche anterior en el London Bridge, e invadido por un presentimiento giró el pomo de la puerta con ansiedad. Estaba con llave, pero el cerrojo estaba muy oxidado y la madera vieja, y tras varios intentos consiguió abrirla. Miró a su alrededor.
Nunca quiso haberlo hecho.
Ella yacía en el suelo, inmóvil. Su pelo largo y rizado se desparramaba por el suelo como un manto rojo. Tenía los ojos cerrados, y estaba extremadamente pálida. Tenía un labio partido y un hilo de sangre había trazado un camino escarlata desde la boca hasta el suelo. Tenía varias contusiones y cortes en los brazos, y su vestido estaba salpicado en sangre. En el suelo de madera oscura se veían los surcos del líquido brillante que se había desprendido de ella.
Jack recuperó la respiración y se inclinó sobre ella, horrorizado. La cogió en brazos con delicadeza y le buscó el pulso, pero no se lo encontró. La chica no respiraba.
Sus ojos se llenaron de lágrimas de impotencia al comprender lo que había pasado. Pero sólo entonces se dio cuenta que era su culpa, porque ella se había arriesgado a decirle, aquella misma noche, que su padre tenía planeado robar su rica casa y matarlo a él, ya que había hecho buenas migas con su hija.
Jack la miró de nuevo, ahogado. Sus mejillas estaban empapadas.
Lily...

Laura TvdB, 10 de septiembre de 2011.

2 comentarios:

  1. Si vas a hacer una historia sobre esta chica quiero leerla cuanto antes. Londres en la época victoriana... La historia de amor prohibida entre dos jóvenes de diferente escala social... El padre de la chica es un borracho que la maltrata... La historia pinta bastante bien. Además,el principio del relato, ha sido muy acertado ambientarlo por la noche, así lo hace más tétrico, más tenebroso :)

    ResponderEliminar
  2. Menudo hijo de puta. Tratar así a su propia hija. El maltrato lleva siglos impune. Yo también quiero leer pronto esta historia cuando la tengas.

    ResponderEliminar

Aquí puedes opinar, criticar o comentar acerca de lo escrito, siempre con respeto y educación hacia mí y hacia otros lectores. No hace falta tener cuenta. Te pido, por favor, que cuides tu expresión escrita.