jueves, 30 de junio de 2011

El bosque de los susurros (Epílogo).

Epílogo

  
   Esa misma tarde, me enteré que la guerra había terminado, una guerra que había durado seis años, después llamada la Segunda Guerra Mundial. Pero para mí fue mucho más que eso. En el año 1945 perdí todo lo que tenía. Perdí a mi madre, perdí a mi hermana Eva, que no llegó a cumplir los cuatro años, y, sobre todo, perdí a Martha. Nunca lo quise reconocer, pero cuando se fue ella, una parte de mí se fue también, esa noche del 1945. Me quedé allí horas, abrazada a ella, echando de menos su orgullo y su risa, su sonrisa, sus lágrimas y sus besos. Perdí todo eso en apenas unos minutos.
   Después de eso, me fui a Staufer a hablar con aquel viejo que nos había ayudado, pero también nos había matado. Sobre todo, a mí, por decirnos que no había pasado un día, sino trece, por revelar las enfermedades de Martha y dejarnos salir de aquel bosque encantado del que guardo un especial recuerdo. Y puede que por la culpa de ese bosque mi familia haya muerto, pero también fue allí donde descubrí mis sentimientos hacia Martha, donde discutí con ella y donde nos reconciliamos, donde nos declaramos y nos quisimos. Puede que a la gente le parezca una historia ridícula, porque en un día no se puede llegar a apreciar tanto a una persona. Pero aseguro que, si yo conociera otra vez a Martha, en cinco minutos la amaría como a nadie. Como a nadie.
   Martha ocupó mi ser durante unas horas, un día (o varios, si se cuenta que estuvimos trece días en Staufer). Pero logró conquistarme, hacer que me acordara de ella siempre, siempre, para el resto de mi vida. Siempre me acordaré de aquel roce de labios que tuve con ella, mi primer beso; también me acordaré del siguiente, en el que ella lloraba porque me había contagiado la infección de garganta. Me acordaré del tercero, y del último, en mi casa, esa noche, mientras ella se consumía y me regalaba sus últimas fuerzas. Me acordaré de sus ojos, ese abismo de niebla que hacía que la mirara como un estúpido durante varios minutos seguidos. Siempre añoraré esos ojos.
   Nunca enfermé de infección de garganta. Nunca, a pesar de que han pasado diez años. Martha no me lo contagió, ni me lo contagiaría, de eso estoy seguro. A veces me da la sensación de que, cuando voy a Staufer, la veo caminar y me dice: «Daniel, no te acerques». Sé que es una ilusión, pero me gusta vivir de ilusiones.
   Es de lo único que vivo, y que viviré. Aunque esté casado, Martha siempre será la primera. Aunque tenga una hija de tres años que se parece mucho a Eva, me lamento cuando la miro y no veo en ella esos ojos grises tan profundos que tanto me gustaría ver.
   Martha no quería que enfermara, y no lo hice. A veces me pregunto si ella me besaría en el caso de que yo estuviera enfermo y se lo podría contagiar. Me pregunto tambien si yo me atrevería a besarla otra vez si estuviera viva y sería seguro que iba a adquirir infección de garganta.
   Seguro que sí.



FIN

Laura TvdB, 30 de junio de 2011.

6 comentarios:

  1. Increíble historia, en serio. Aunque el final ha sido muy triste, me ha encantado. Me han encantado los personajes de Martha y Daniel, porque no han formado parte de una historia convencional y previsible, sino que para mí han sido únicos y he sentido y sufrido con ellos. Ha sido fantástica, de verdad. Aunque esperaba que al menos Daniel hubiera podido ser feliz tras la muerte de sus seres queridos.

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  2. Jo, muchísimas gracias. La historia me pedía que acabara mal. Tenía seguro desde el principio que no iba a poder salvarlos, pero con Martha dudé. Finalmente, quise hacerlo realista (aunque es un relato fantástico); una infección de una parte interna de tu cuerpo es mortal, casi siempre, aunque hoy en día se puede curar. Me emocioné mucho cuando escribí el final, jajaja. Sobre todo con el epílogo, quería expresar bien los sentimientos de Daniel. Muchas gracias, guapa. =)

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  3. Y por fin he llegado al epílogo constatando una miscelánea entre la fantasía y el realismo como dos extremos que en este caso casi no chocan creando un relato que mantiene la intriga y crea sensaciones en el lector... (A ratos duro, otros triste, un par de sonrisas...)

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  4. Gracias Laurita ^^
    (Por escribir algo diferente)

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  5. Bien, las historias de amor nunca acaban bien y esta no lo hace. Me ha gustado la historia a pesar de los comentarios que te pongo. Me gusta ser criticón y realista. Felicidades.

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  6. Me ha encantado... Es... Preciosa :'(

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