miércoles, 15 de junio de 2011

El bosque de los susurros (Capítulo III).

Vocabulario:

Palabras y frases en alemán.
-Dieses ist Jans haus?: ¿Es ésta la casa de Jan?
-Du bist tot, Jan: Estás muerto, Jan.

Capítulo III. Antes de llegar

   Martha se despertó sobresaltada cuando oyó claros gritos en alemán de alguien que se aproximaba a su casa. Se levantó de un salto y retiró un poco la cortina para ver de quién se trataba.
   Unos soldados nazis se habían quedado parados en su casa.
   Ahogó un grito y cogió un abrigo de su armario. Abrió la puerta con brusquedad y se precipitó a la habitación de Daniel, pero éste ya estaba afuera y la mirada con pánico.
   --Nos han descubierto—dijo, en un susurro--. No nos va a dar tiempo a llegar hasta Staufer.
   Martha evitó un gemido de desesperación.
   --¿Hay alguna señal que sois holandeses?
   --Creo que no—Martha miró a su alrededor y vio el cartel de la entrada de su cuarto. Lo arrancó de cuajo y lo partió en trozos.
   --¿Algo más? ¿Qué hacemos?
   Llamaron con violencia a la puerta.
   --¡Jan!—gritaron--. ¡Jan van Rots!
   Martha y Daniel cruzaron miradas de miedo. No podrían haberlos descubierto. No podía ser.
   --¿Pero hay algún problema porque seamos holandeses?—preguntó Daniel; nunca había entendido bien por qué siempre se fijaban mucho en ellos. Sólo que, a la invasión de Holanda, se defendieron como pudieron.
   --Bueno, muchos holandeses somos creyentes.
   --¿Y?
   --Hitler no. Siempre intenta eliminarnos. Pero, encima, nosotros… --se mordió el labio, subiendo silenciosamente las escaleras que conducían a la habitación de sus abuelos.
   --¿Qué pasa con vosotros?
   Martha lo miró fugazmente. Sus ojos brillaban.
   --Mi abuelo es judío—dijo, en un susurro.
   Daniel la miró con la boca abierta. Ya era extraño que no los hubiesen descubierto antes. Se quedó un rato mirándola, sin creerse lo que había oído. Entretanto ya habían llegado a la habitación de Sandra y Jan y llamaron a la puerta. No hubo contestación. Martha entró y vio que no estaban, y que la cama estaba sin hacer. Se habrían despertado ya. Volvieron a oír las llamadas urgentes de los nazis en la puerta. Se miraron y bajaron tan rápido como podían las escaleras. Y entonces lo oyeron. Pasos lentos vacilantes, que se acercaban a la puerta. Dos pares de pies.
   Sandra y Jan.
   Martha se acercó al recodo de la escalera, sin ser vista, y se asomó, agarrándose a la barandilla con torpeza. Sus manos temblaban. Daniel conservó la seriedad. Él era tranquilo.
   Jan abrió la puerta. Un nazi lo miró fijamente.
   --Dieses ist Jans haus?
   Jan lo miró, sereno.
   --Ja—contestó--. Ich bin Jan.
   --Du bist tot, Jan. Auf wiedersehen.
   A Daniel le dio tiempo a tirar de Martha de un empujón y taparle la boca. Cuando ella vio que era él, quiso tirarlo para salvar a sus abuelos, pero Daniel negó con la cabeza y se lo impidió; no servía de nada. La pegó a su pecho con decisión antes de que oyeran los disparos ensordecedores. Daniel cerró los ojos con tanta fuerza que se hizo daño. Los disparos siguieron unos interminables segundos más hasta que pararon, dejando un olor a quemado y a desesperación. Martha quiso gritar y zafarse de los brazos de Daniel, pero éste la sujetó con fuerza mientras oía hablar a los nazis despectivamente.
   Se asustó al oír que querían registrar la casa. Contuvo la respiración y cargó con Martha hasta su habitación. Allí abrió la ventana, que daba al jardín. Sólo había un piso de altura. Y el suelo era de césped. Más allá… Daniel puso divisar las copas frondosas de árboles del bosque de Staufer.
   --Agárrate, Martha.
         Ella gimió cuando Daniel saltó.

4 comentarios:

  1. ¡Ha estado genial! En serio, me está gustando mucho esta historia. Me encanta cómo redactas, y el introducir palabras en alemán y holandés ha sido todo un acierto, hace que la historia parezca más real. ¡Qué pena que hayan matado a los abuelitos! Parecían muy majos, jo. Pero bueno, espero que consigan hacerle llegar la carta al oficial nazi. Por cierto, me gusta mucho el personaje de Martha, es dura, pero a la vez inocente. En fin, que me encanta la historia, chica. Publica pronto, ¡un beso!

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  2. Bufff... Capítulo breve pero intenso... Coincido en que lo de meter palabras en dichos idiomas le da realismo al texto ^^
    En cuanto a lo de los abuelos me indigna muchísimo la frialdad de esos soldados que aplicaban aquello como una cacería...
    Por cierto se me olvidaba por completo, que actualicé y no me ha dao tiempo a avisar por tuenti ^^ Si te apetece pasarte estás invitada, y avísame x privo cuando actualices que esta historia me ha captao (:

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  3. Preguntar y disparar, esa era su técnica cuando no daban palizas y cosas peores. Me ha gustado que describas las sensaciones de Martha y Daniel en lugar de expecificar a fondo la muerte de los abuelos. En mi opinión es más efectivo.

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