viernes, 8 de junio de 2018

50 cosas sobre mí (¡qué original soy!)

Bueno, aunque este tag existe en internet desde hace mucho, se lo vi a Edurne (no me preguntéis quién es, porque eso ya sobra a estas alturas, es como preguntarme quién es mi cantante preferida) hace unos días y me entraron ganas de hacerlo yo también. No hay más.

Voy a intentar no repetir algunos datos que ya he mencionado en repetidas ocasiones, como mi bilingüismo o mi amor por ciertos libros o cantantes.

  1. No digo mi nombre real ni he publicado jamás una foto mía por aquí porque, simplemente, no me fío de internet. Antes o después supongo que saldrá mi imagen en algún sitio público, pero si puedo evitarlo lo haré.
  2. Tengo un top 5 de poetas preferidos, pero no de novelistas o dramaturgos. Mi top 5 de poetas: Gustavo Adolfo Bécquer, Miguel Hernández, Jaime Gil de Biedma, Fray Luis de León y Antonio Machado (aunque Lope de Vega me está mirando en plan WTF chica por qué yo no estoy allí vamos a ver explícamelo).
  3. He tenido que ir a un hospital dos veces en toda mi vida; jamás me he roto un hueso, ni me he hecho un esguince serio, ni nada.
  4. He estado en varios países: Portugal, Francia, Alemania, Italia, Vaticano, Bélgica, Países Bajos (obviamente), Gran Bretaña, Polonia, República Checa, Luxemburgo y Mónaco. Me muero por salir de Europa.
  5. Consumir alcohol en exceso (el típico "pedo" de las fiestas) y de forma reiterada para mí es igual de malo que consumir marihuana o hachís, y me causa bastante rechazo.
  6. La política me parece un asunto personal e íntimo y no doy mi opinión directa de ella a propósito. Especialmente en redes sociales.
  7. Hace años que mi media no baja del 8,8. Me encanta estudiar y se me da bien.
  8. Detesto que me llamen empollona; no por el término en sí, sino porque en esta sociedad hay un desprecio general hacia la gente que se interesa realmente por el estudio y eso me irrita.
  9. El álbum Melodrama de Lorde ya es una de las joyas musicales del siglo XXI sin duda alguna.
  10. Aunque suene increíble, Melodrama me parece mucho mejor y me gusta más que Reputation, el último álbum de Taylor Swift (que, como sabréis, es mi reina).
  11. Dark Side of the Gym es una pasada de canción y no la conoce ni Peter, pero eso hace que me guste aún más.
  12. No soporto la condescendencia.
  13. Creo que Gru, mi villano favorito es una película sobrevalorada. Me cansan mucho los minions.
  14. Me encanta cómo viste Letizia Ortiz. Soy fan de su estilo: clásico y elegante, pero no aburrido.
  15. El diccionario de María Moliner me parece muchísimo mejor que el de la RAE.
  16. Bailo de pena, para mi desgracia.
  17. Los errores gramaticales me crispan una barbaridad y tengo que reprimirme para no echárselos en cara a amigos, colegas o incluso desconocidos cuando los cometen.
  18. En 2015 estuve un mes haciendo voluntariado en Londres y fue una experiencia que me marcó.
  19. Soy muy ahorradora, y hasta rácana, con mi dinero.
  20. Ojalá no fuera así, pero me afecta muchísimo lo que los demás digan de mí.
  21. No veo la tele. Nunca lo he hecho, ni siquiera para ver dibujos animados de pequeña.
  22. He aprendido que el silencio es valiosísimo, sobre todo si a uno no le gusta mentir.
  23. Amo la comida y me encanta probar platos nuevos, sobre todo cuando estoy de viaje.
  24. Hago listas de las cosas más tontas: de escenas de películas impactantes, de los recados que tengo que hacer, de nombres bonitos, de lugares adonde quiero viajar, de compositores de ópera favoritos..., aunque no me haga falta consultarlos para nada.
  25. En relación con lo anterior, mis listas de reproducción en Spotify están muy cuidadas, y me tiro horas pensando en el título que les pongo, en el tipo de canciones que voy a meter, en lo que significan esas canciones para mí... suena muy loco, pero en esas listas hay un buen trozo de mí.
  26. Soy bastante miope. No veo tres en un burro, vaya.
  27. Cuido muchísimo los títulos de mis novelas. Rara vez empiezo a escribir una sin saber su título.
  28. Soy una persona independiente. Necesito espacio personal en todos los sentidos.
  29. Tengo un antepasado que fue un escritor medianamente conocido. Era cuentista y poeta prebecqueriano.
  30. Mi tío estudia árboles genealógicos en profundidad y resulta que soy descendiente directa de Carlos V. Así os lo cuento. Inclinaos ante mí. (Nah, provengo de un hijo bastardo, snif.)
  31. No recuerdo haber dicho jamás "te quiero" en persona y de manera espontánea. Esas palabras valen tanto para mí que las estoy reservando.
  32. Soy una persona optimista.
  33. El dolor me parece fundamental en el crecimiento de una persona. Detectar la causa, asumirlo, expresarlo, curarlo.
  34. No me gusta nada el género dramático, ni en texto ni representado.
  35. Si sabes hablar bien varios idiomas, automáticamente tienes mi atención.
  36. Jaime Altozano y James Rhodes resucitaron mi devoción por la música. Gracias a ellos no solo la escucho más y mejor, sino que he vuelto a tocar el piano y he pasado a tocar mucho más la guitarra.
  37. Creo que muchos, muchos profesores deberían tomar nota de la labor divulgadora de Jaime Altozano. Me parece un genio andante y un docente nato.
  38. Me he montado una película, literalmente, a raíz de mi cuarta novela. Sin querer, he ido imaginando quién la dirigiría, quién la protagonizaría, quién escribiría el guion conmigo, dónde se rodaría, etcétera. Además, de manera más o menos realista. Un poco obsesivo, lo sé. Pero solo me ha pasado con esa novela, no con el Proyecto Cat, por ejemplo.
  39. Me río con casi cualquier cosa: memes, chistes, anécdotas, vídeos en Youtube...
  40. Algunos de mis actores preferidos son Leonardo DiCaprio, Matt Damon y Michael Fassbender.
  41. Algunas de mis actrices preferidas: Meryl Streep (of course), Kate Winslet y Audrey Hepburn.
  42. Amo a Tom Holland. Eso no es novedad. La novedad está en que me enamoré de él cuando era un niño (allá por 2008-2009) y nadie lo conocía. Superad eso.
  43. Disfruto muchísimo con las típicas pelis "de chicos": Terminator, Predator, Rambo, La jungla de cristal (menudo PELICULÓN) y un largo etcétera.
  44. Me encanta cómo suena el catalán, y lo descubrí con una canción titulada Seguirem somniant.
  45. La película Lion hizo que me replanteara aspectos importantes de mi vida.
  46. La biología y la nutrición me interesan bastante y las estudio de forma autodidacta. Me viene de familia.
  47. Las historias que tratan explícitamente de maternidad (ya sea el instinto, la relación con un hijo, la pérdida, la frustración...) me parecen fascinantes. Creo que es un tema poco tratado de manera profunda.
  48. No me gustan las chuches.
  49. Soy una persona diurna, la noche no es mi rollo. Por eso madrugo y me acuesto pronto.
  50. He sostenido tarántulas en las manos, sujetado boas que pesaban más que yo y cogido un cocodrilo (enano) con las manos varias veces. Pero me dan miedo los caballos por un accidente bastante serio que tuve y que está reflejado en una escena de mi cuarta novela.


Bueno, eso ha sido todo. Espero no haberme enrollado demasiado. ¡Besos!

martes, 5 de junio de 2018

No sé qué nos pasa.


Estábamos en el coche. No llovía; solo estábamos dentro porque queríamos alargar el momento de despedirnos. El motor encendido, la calefacción innecesaria haciéndonos sudar. La radio encendida, bajito, pero lo suficientemente alta como para evitar una conversación incómoda.
—Gracias por traerme —dijo él, esbozando media sonrisa.
—De nada. —Le devolví la sonrisa.
«No sé qué nos pasa», quise decir.
Nos miramos un rato. Las luces intermitentes iluminaban la calle en tinieblas. Las farolas no funcionaban. Y nosotros, allí, brillando en una luz anaranjada, ahora sí, ahora no.
Me vi golpeada por una oleada de aire caliente cuando me incliné un poco hacia él. Con ese movimiento tan común, la nostalgia de algo que ya no había allí.
El cinturón me retenía en el asiento.
Sus labios me supieron a despedida. Había una tristeza amarga en ellos, un regusto de neón amarilleado por el tiempo, o por el descuido, o por las prisas. Ojalá lo hubiese sabido. Ojalá me hubiese dolido más. De ser así, habría tenido la fuerza de arreglarlo.
—Te veo mañana —susurré.
«No sé qué nos pasa», quise decir.
—Sí —respondió él.
«¿De verdad no vas a decir nada?», me preguntaron sus ojos.
Me humedecí los labios. Mi mano izquierda aún se apoyaba en el volante, mi mano derecha en el reposacabezas del asiento del copiloto. Cogí aire y valor, cerré los ojos un momento.
«No sé qué nos pasa», quise decir.
—Te quiero.
Abrí los ojos y espiré, las palabras muertas antes de ser pronunciadas. El viento que se coló en el vehículo cuando él abrió la puerta me sentó como una bofetada, al igual que sus palabras.
—Yo también te quiero —dije solamente.
Cerró la puerta y, mientras lo veía caminar hacia el portal, lo despedí con la mano. Me picaban los ojos.
«No sé qué nos ha pasado», quise decir. «Pero ha pasado».


Laura TvdB, 5 de junio de 2018.

sábado, 12 de mayo de 2018

El parque era un pozo de silencio


El parque era un pozo de silencio. Había estado horas deambulando. Me sentía caminar sobre dos balsas. No llegaba a llamada. Cero mensajes recibidos. Me senté.
No sé qué hago aquí, quise gritarme. En medio de un lugar perdido de Madrid, huyendo de casa y del mundo y de todo, y al mismo tiempo deseando formar parte de algo. Aunque, visto con perspectiva, no era sorprendente. Yo siempre hacía lo mismo, correr era la marca de la casa. Correr, con tequila o sin tequila, con lluvia o sin lluvia. Y luego arrepentirme.
El parque era un pozo de silencio, y yo lo observé como viviendo un sueño inducido por el alcohol. La quietud del ambiente solo acentuaba mi tormentosa calma interior. Moví los dedos de los pies, que naufragaban en las zapatillas. No podías tardar mucho más, llamarías de un momento a otro. Sí, y yo me asustaría al oír el tono de los Rolling Stones y pegaría un salto de alegría, de susto pero sobre todo de alegría, y le daría al botón verde y oiría tu voz y te pediría perdón y me pedirías perdón, y el banco dejaría de bambolear para quedarse quieto sobre el suelo, y me levantaría y saldría corriendo, esta vez para volver de donde había huido, y el cielo encapotado ya no anunciaría depresión, y la botella e vidrio quedaría abandonada en una papelera.
El parque era un pozo de silencio. Y cuando por fin oí un ruido, no fue el del móvil. Solo era el viento, que hacía tiritar las hojas de los árboles.


Laura TvdB, 23 de abril de 2018.
 (Este relatito era un ejercicio para el curso de filosofía y escritura que estoy haciendo. El primer párrafo lo construimos entre todos, y a raíz de ahí había que seguir libremente.)

viernes, 20 de abril de 2018

Los jóvenes del siglo XXI


Me levanto de la cama, y, de nuevo,
el armario desordenado, la maza de la expectativa,
los zapatos brillantes de la lluvia de ayer.
Llorando sigue mi casa, y el cielo.
Las migajas de la tostada sobre la encimera;
el móvil sin batería, una mancha en la moqueta.

Que qué somos, nos dicen, qué somos;
cuándo pasamos de esperanza a estorbo,
de futuro a despojo.
De qué estamos hechos, dicen, quién nos hizo,
qué perversa hada madrina transformó
a los niños de una nueva era
en jóvenes perdidos.

Me levanto de la cama y es la guerra:
el fracaso de almuerzo,
el verso, de Gil de Biedma.
Y las clases y los meses pasan,
otra entrevista fallida
entre alcohol y lujuria, entre asfixias y fiesta,
y la voz de nuestros padres instándonos
a darnos cuenta,
a abrir los ojos a la ciénaga de la realidad
que, por supuesto, desconocemos;
mientras, la náusea de la rutina,
las sonrisas como máscaras,
la política y la pereza
mezcladas en un cóctel explosivo
de hastío y de cervezas.

A dónde han ido los valores,
nuestros niños, las promesas
de un futuro mejor;
a dónde han ido los artistas,
los versos puros y limpios,
el respeto a la naturaleza.

Me levanto de la cama y, como siempre,
me ofrecen el mundo en bandeja:
comida, estudios, cómics, cine,
no sé qué más queremos,
no sé a qué tanta queja.

De dónde salimos, preguntan,
en qué momento se torcieron las cosas,
los jóvenes de hoy buscan juergas,
videojuegos, tonterías, borracheras,
y nosotros jamás fuimos así.
De dónde salen los jóvenes,
qué será de nuestro planeta
con estos muertos vivientes en el sofá.
¿De dónde salimos? Quizá de vosotros,
quizá de la tele, quizá de una quimera,

quizá (os negáis) de lo que cabía esperar.



Laura TvdB, 16-17 de abril de 2018